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- ¿Qué te parece si nos vamos a pasar las siguientes vacaciones a Mauricio?

- Ayyy Mauricio…. Qué bien suena eso. Un poco de descanso en una hamaca mirando el atardecer en la playa… Un buen hotel con todo incluido en el que nuestras únicas preocupaciones del día sean elegir bien en el buffet o en qué piscina da mejor el sol. Realmente me apetece muchísimo el plan. Por cierto…. ¿por dónde queda exactamente Mauricio? 


Esto es todo o casi todo lo que nos viene a la cabeza al común de los mortales cuando pensamos en Mauricio. Isla, playa y relax. Algunos alumnos aventajados son capaces de ubicar Mauricio flotando en el océano Índico. Pero nada como añadirlo a tu lista de próximos destinos para empezar a investigar un poco más sobre qué se cuece allí. Las primeras búsquedas desvelan que no ibas tan desencaminado. Mauricio es conocida como la Isla Playa y se encuentra exactamente a unos 1.000 km de las costas de Madagascar. Tiene un tamaño similar al de Tenerife (unos 2.040 km2) y está protegida de posibles catástrofes por una barrera de coral que la hace bastante interesante para los amantes del buceo.

En el camino del aeropuerto al hotel llama la atención que allí se conduce por la izquierda y la existencia de un paisaje interior que avisan de intereses más allá de las playas. La naturaleza volcánica de Mauricio cuenta con formaciones como la montaña Le Morne Brabant (Declarada Patrimonio Cultural de la UNESCO en 2008) y considerada como un símbolo en la isla de los miles de esclavos que habitaron Mauricio. La montaña fue un antiguo refugio de esclavos que lograron escapar y lugar desde el que muchos de ellos se suicidaron. La historia es bastante dramática porque los suicidios se produjeron el mismo día de 1835 en el que se abolió la esclavitud, cuando pensaron que en lugar de liberarlos venían a detenerlos. “Las vistas desde arriba deben ser impresionantes”, piensas, y no pilla muy lejos de tu lugar de alojamiento. Aunque la idea sea descansar, nunca viene mal un paseo para estirar las piernas. 

El hotel lo tiene todo. Hasta algunos empleados que hablan español. Superadas las primeras emociones por la variedad de opciones en el buffet y descubierto el límite de lo que cabe en tu estómago por hoy, te vas a la cama pensando que mañana empiezan tus vacaciones en la isla Playa o eso pensabas…

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Isla Mestizaje

¿Por qué la llaman isla Playa cuando deberían llamarla isla Mestizaje? En Mauricio conviven 87 religiones y 33 dialectos aunque los idiomas oficiales son el inglés, el francés y el criollo mauriciano. La población procedente del sur de India de religión hindú y musulmana, se mezcla con los primeros pobladores africanos, los descendientes de los antiguos colonos europeos (portugueses, holandeses, franceses e ingleses pasaron por aquí) e incluso una comunidad de rastafaris y otra de emigrantes chinos. El resultado es una curiosa mezcla etnográfica que empieza a truncar tu plan de quedarte una semana entera de relax dentro del hotel. No todos los días se tiene la oportunidad de ver una apacible convivencia entre personas de procedencias tan diversas.

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El mercado central de Port Louis, la capital y la ciudad más grande del país, es un claro ejemplo de ello. Ropa, productos frescos, especias, antigüedades… Uno se deja llevar por la curiosidad mientras recorre lentamente cada uno de los puestos separados en naves por familias de productos. La nave de vegetales y frutas está continuamente atestada de gente. La mayoría de los productos se cultivan en la propia isla a excepción de los cítricos que se importan de Madagascar. Entre carnicerías de musulmanes, pescaderías con peces de la zona y un par de herbolarios que todo lo curan, se esconde el área elegida por los lugareños que trabajan por la zona para comer barato. La camisa limpia y los zapatos de punta no tienen ningún problema a la hora de comer en los mercados. Es difícil resistirte a probar un par de samossas (especie de empanadillas fritas caseras que pueden estar rellenas de dulce o de salado que ayudan a aguantar el hambre entre horas) con un poquito de picante de uno de esos puestos a los que se dirige todo el mundo. Las que te han tocado están rellenas de vegetales. 

A escasos metros del mercado central está Cauden Waterfront, un paseo lleno de terrazas, restaurantes y muchas tiendas en las que puedes seguir buscando “no sabes muy bien qué” (actividad que llevan a cabo cientos de personas de todas las nacionalidades). Sin duda, entre la variedad étnica de Mauricio podríamos incluir un grupo social más: la clase turista que convive con toda naturalidad mezclada con el resto de los mauricianos. El mestizaje forma parte de la propia naturaleza de esta isla. Todo el mundo está bastante acostumbrado a “lo diferente”. 


Isla Sagrada

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Los microclimas son así. Mientras en una punta de la isla caen algunas gotas de lluvia en la otra costa brilla el sol. Ni siquiera los más ancianos del lugar son capaces de darte una previsión meteorológica fiable. Sin embargo, todos coinciden en que existe un punto concreto que no se ve afectado por los microclimas. Un lugar con un halo de misticismo una neblina casi permanente. Un espacio sagrado localizado en el centro de la isla. Se refieren al Grand Bassin. Un lugar en el que se te pueden ir las horas observando todo lo que allí tiene lugar a cualquier hora del día.

El lago está formado en uno de los tres cráteres de la isla Mauricio y es el lugar en el que una vez al año, se celebra la mayor peregrinación hindú del mundo fuera de India: el festival Maha Shivatatri. La religión hindú es la que profesan más de la mitad de los mauricianos y por eso, aunque no sea época del festival, los fieles acuden al lago para rezar, hacer ofrendas, meditar y sumergir sus pies dentro de sus aguas sagradas.

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El Grand Bassin no es el único centro espiritual de Mauricio. En el norte de la isla se erige la pequeña iglesia de tejado rojo de Cap Malheureux que debe su nombre a los naufragios que se produjeron en la zona (Cabo de la Desgracia). Las ceremonias de los domingos atraen a una gran congregación mientras el resto de los días acompaña a los lugareños que matan el tiempo pescando en la zona o jugando a la petanca con tremenda devoción. 


Isla Naturaleza

Además de todos los sobrenombres que Mauricio ya tiene para ti, te sumerges en un nuevo mundo que la isla te enseña debido a su situación geográfica, su naturaleza volcánica y las condiciones climáticas que se han encargado de salpicar por toda la isla varios puntos con interés geológico y biológico.

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La Tierra de los 7 Colores es uno de ellos. Un pequeño reducto en el que puedes observar el resultado que los procesos volcánicos han dejado salpicando el suelo de ondulaciones y todo tipo de matices. Junto a la Tierra de los 7 Colores están las cataratas de Chamarel, las más altas de Mauricio y a las que los días de fiesta los locales acuden como lugar de picnic.

Mauricio ha sufrido la desaparición de varias especies autóctonas, como el famoso pájaro Dodo, que ha quedado para el recuerdo en pinturas antiguas, el escudo del país y el sello de entrada en el pasaporte. Con el fin de evitar la extinción de más animales, se abrió La Reserva Natural des Mascareignes (La Vanille), donde se pueden observar numerosas especies de las tres islas Mascareñas (Reunión, Rodrigues y Mauricio). En la Reserva vive una de las poblaciones más grandes de tortugas en cautividad con fines de repoblación del mundo. Se van criando y separando por edades hasta que alcanzan un enorme tamaño y pasean libremente por un cuidado y amplio entorno adecuado a sus necesidades. Moviéndose a cámara lenta y asomando la cabeza de vez en cuando para mirarte directamente a los ojos a menos de un metro de distancia. Parece que llevaran cientos de siglos en la Tierra y hubieran visto de todo. Las tortugas tienen cara de sabias. Seguro que tendrían mucho que contar si pudierais comunicaros en el mismo idioma. Lo mismo piensas al estar delante de los grandes árboles del Jardín Botánico de Pamplemousses, donde además tienes que reprimir el impulso de cruzar el estanque de nenúfares gigantes saltando de uno a otro.

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Total, que tu plan de venir a Mauricio a no hacer nada se ha visto un poco truncado por la cantidad de sobrenombres con los que ahora puedes apodar a esta isla. “Por lo menos” te queda un último día para tumbarte en la playa antes de despedirte de este país. Un lugar en el que equivocadamente pensabas que tendrías tiempo hasta de aburrirte viniendo toda una semana. Entre visita y visita has descubierto que los amables mauricianos son grandes amantes del té y que se sienten muy orgullosos de su producción de azúcar, rones y galletas de mandioca. Dando un último vistazo a cómo rompen las olas en la punta sur de Gris Gris, te inunda la sensación de que te marchas con muchas otras sorpresas de Mauricio que te han faltado por descubrir.

Te sientas en el avión y cierras los ojos pensando en cuando tendrás otra vez la oportunidad de volver a seguir explorando esta parte del mundo. Sonríes mirando por la ventanilla y pensando que mientras llega ese momento, al menos te llevas contigo un poquito de Mauricio. La música sega se viene contigo. Subes el volumen para escuchar la banda sonora de esta semana y te despides (por ahora) de la isla Playa, isla Mestizaje, isla Sagrada, isla Naturaleza…

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