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Sigue la senda del Patrimonio de la Humanidad alemán

Monumentos llenos de encanto y castillos de cuento

Muchos de los lugares Patrimonio de la Humanidad de Alemania están conectados, junto con otros puntos históricos y de interés, por las rutas impulsadas por el organismo de la ONU, que se han convertido en una de las mejores maneras de organizar un viaje por el país germano.

La Antigua Roma, que ocupó durante siglos buena parte de Europa, construyó en Alemania unas enormes fortificaciones que servían como frontera de sus territorios y como defensa de los hostigadores bárbaros. El limes es el monumento más largo levantado en tierra firme, con cerca de 550 kilómetros de longitud, desde Bad Hönningen/Rheinbrohl, a la vera del río Rin, hasta las orillas del Danubio, donde se extienda la región de Abusina. Si eres un apasionado de la historia clásica, vas a disfrutar de lo lindo con fortalezas, murallas y museos repletos de restos arqueológicos romanos. La ruta La época de los romanos y su forma de vida parte de Fráncfort y durante 65 kilómetros recorre localidades como Wurzburgo, Bamberg, Bayreuth, Núremberg y Ratisbona antes de acabar en Múnich.

Si te gustan los paisajes de montaña, escoge la ruta Entre los Alpes y el lago Constanza, donde te aguardan parajes increíbles, restos arqueológicos, monumentos llenos de encanto y castillos de cuento antes de cerrar tu recorrido en la siempre vibrante Múnich. Parte de Stuttgart para retroceder 40.000 años en las cuevas que nuestros antepasados ocuparon en Jura de Suabia. Admira la mezcla entre tradición y modernidad en Ulm antes de llegar al lago Constanza para visitar la impresionante isla monástica de Reichenau, donde te esperan tres iglesias románicas y un monasterio Patrimonio de la Humanidad. Disfruta de los paisajes y encuentra los numerosos restos prehistóricos de la zona alpina. Fotografía la iglesia de peregrinación de Wies y deja espacio en tu tarjeta de memoria para el fabuloso castillo de Neuschwanstein antes de sumergirte en la serena pero urbanita Múnich.

La ruta Espiritualidad y Cordialidad hace honor a su nombre. Este recorrido por el oeste y suroeste de Alemania pasa de la Antigua Roma a las iglesias y monasterios medievales y de ahí al proceso de industrialización y el nuevo impulso de la arquitectura. ¡No puede ser más completa! Arranca en la siempre alegre Colonia, donde te espera una catedral de ésas que dejan con la boca abierta. Continúa por el magnífico triunvirato de Tréveris, formado por sus restos romanos, su catedral y la iglesia de Nuestra Señora de Tréveris. Recuerda en Völklingen la época dorada de la industria siderúrgica, a finales del XIX y principios del XX, en la única fábrica que se conserva. Vive un momento místico en los monasterios de Lorsch y Maulbronn y la catedral de Espira; date un paseo romántico por Heidelberg y despídete entre edificios de Le Corbusier en Stuttgart.

Otra buena opción para recorrer alguno de los lugares más espectaculares de Alemania es seguir la ruta Palacios y jardines, que arranca y termina en la siempre palpitante ciudad de Leipzig. Centro cultural, literario y comercial de primer orden, la ciudad sajona es el punto perfecto para iniciar un recorrido por la Weimar clásica. Pasea entre palacios y jardines donde antes estuvieron grandes intelectuales alemanes como Goethe o Schiller y en los que se fraguó la República de Weimar, experimento democrático fallido en el periodo de entreguerras. Piérdete en los 140 kilómetros cuadrados de jardines y vegetación salpicados de edificios de todas las épocas y riberas del reino de los jardines de Dessau-Wörlitz antes de visitar Berlín y Postdam, donde se encuentran algunos de los mejores parques de Centroeuropa. No te pierdas el enorme Parque Muskau antes de cerrar tu ruta con la singular belleza de Dresde, sin duda una de las ciudades más bonitas de Alemania.

No puedes perderte

Un paseo por la ciudad de los reyes y emperadores

Durante tu ruta romana, adelántate un poco el tiempo y pasea por una ciudad que parece sacada directamente del Medievo. Ratisbona, con más de 2.000 años de antigüedad, presume de contar con 1.500 edificios catalogados como monumento histórico, lo que le ha valido la inclusión en la lista de lugares Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La isla de los manuscritos iluminados

En tu visita al Lago Constanza, no lo dudes: coge el barco y plántate en la isla más grande de todas, Reichenau. En el año 724 d.C. un misionero fundó un monasterio benedictino que acabó siendo famoso por sus manuscritos iluminados. Tres iglesias románicas dejan constancia de este esplendor y permitieron que la Unesco nombrara a la isla Patrimonio de la Humanidad. Además de esta larga historia, Reichenau también es un lugar ideal para los amantes de la naturaleza y el senderismo.

El primer monumento industrial declarado Patrimonio de la Humanidad

La siderurgia fue una industria fundamental en el desarrollo de Alemania a finales del siglo XIX y principios del XX. La única fábrica que queda en pie de esa época de bonanza está en Völklingen, aunque ahora sus 60.000 metros cuadrados son un centro de ocio, un parque temático y un espacio cultural después de que, en 1994, la Unesco la reconociese como la primera instalación industrial dentro de los lugares Patrimonio de la Humanidad.

Tan cerca y tan lejos de la capital

Potsdam se yergue muy cerca de Berlín, pero cuando estés paseando por sus limpias calles, te parecerá que estás a varios mundos de distancia. Elegantes palacios, soberbios jardines y sobrias iglesias te esperan en esta ciudad donde, además, se firmó uno de los tratados de paz más relevantes de la Historia.

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