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Sofía

Sofia: la perfecta desconocida

Desayuna un plato típico. El mekitsa o el banitsa. El primero, una pasta frita similar a una rosquilla. El segundo es una versión del mekitsa que incorpora queso blanco búlgaro y huevos que se sirve frito o al horno con mucha mantequilla. Una bomba calórica para empezar el día con las pilas cargadas.

La catedral de Alexander Nevski es uno de los símbolos más emblemáticos de Sofía. Fue construida después de la liberación de Bulgaria. Sus cúpulas están cubiertas de oro y el sonido de sus campanas se puede escuchar hasta a 12 km de distancia. Con sus casi 3.200 metros cuadrados, no es solo la iglesia más grande de Bulgaria, sino una de las mayores iglesias ortodoxas del mundo. La iglesia de Santa Sofía es otro de los símbolos de la ciudad. Fue construida en el siglo VI en el lugar de la necrópolis de la ciudad de Serdika (el antiguo nombre de Sofía) sobre otras iglesias más antiguas. Se cree que el edificio llegó a tener capacidad para 5.000 personas. Tras varios saqueos, reconversiones (llegó a ser una mezquita) y varios terremotos el templo permaneció vacío hasta la Liberación en 1878. Las catacumbas son también otro de sus principales atractivos. Encontrarás, entre otras, la tumba del escritor búlgaro Ivan Vazov. Aquí también se emplaza el Monumento al Soldado Desconocido: homenaje a todos los soldados búlgaros que murieron por su país. Terminando con la ruta de iglesias, la peculiar San Nicolás bien merece una parada. Construida por la embajada rusa a principios del siglo XX cuenta con cúpulas doradas que la hacen inconfundible. Conocida como la “iglesia rusa” se trata de una copia exacta de la catedral de San Vladímir en Kiev.

Cerca de la parada de metro Serdika se encuentran las ruinas de la antigua ciudad romana. Un verdadero espectáculo histórico que puede disfrutarse al aire libre y que hoy en día es uno de los principales lugares de reunión de los jóvenes. Pasear por el paseo peatonal Vitosha Boulevard es otra de nuestras recomendaciones. Este bulevar es el corazón de la ciudad, lleno de cafés, restaurantes y tiendas de alta gama. Un gran lugar para disfrutar del arte callejero mientras tomas un café o simplemente observas el ajetreo de esta calle llena de vida. Sofía tiene una vida de parque vibrante. Desde los primeros días cálidos de la primavera, todos los parques y jardines públicos de la capital están repletos de locales que disfrutan del sol a su manera. Algunos de los mejores son el Jardín Borisova y el South Park, donde también se pueden ver espectáculos en vivo o festivales. Visita la plaza de la Tolerancia Religiosa. Se dice que paseando por las calles de Sofía se puede entender fácilmente que la tolerancia y la convivencia son uno de los principales atributos del pueblo búlgaro, capaz de generar entendimiento entre los más diversos cultos de un modo aparentemente sencillo. Sofía es la única ciudad europea que tiene lugares de culto para cuatro religiones diferentes cuyos principales símbolos encontrarás en la llamada Plaza de la Tolerancia Religiosa. Comprende la iglesia ortodoxa de San Nedelya, la mezquita Banya Bashi, la catedral católica de San José y la sinagoga de Sofía. Finalmente, la arteria de la urbe, la Plaza de la Independencia (principal antiguo centro del poder comunista). necesaria para entender la historia del país, la plaza mantiene su arquitectura estalinista, especialmente en el edificio donde se encontraba la sede del partido. Aquí se erige la gran y peculiar estatua de Santa Sofía que encara el triángulo del poder búlgaro: la Asamblea Nacional de Bulgaria, el Palacio del Consejo de Ministros y el Palacio Presidencial.

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