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Bolivia, enamórate de un país de contrastes

En el interior del continente sudamericano se halla un país dividido entre los escarpados Andes y la mágica selva amazónica, un terreno complejo en el que hace miles de años se asentaron varias poblaciones indígenas y establecieron sus tradiciones y cultura, convirtiendo ese terreno desconocido en la maravillosa Bolivia, un país diverso y de raza aborigen. El desierto de sal más grande del mundo, uno de los lagos más amplios de Latinoamérica, ciudades históricas con un gran legado patrimonial, gastronomía singular, gente amable y mucho que ver es lo que Bolivia invita a conocer.

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Bolivia: Una caja de sorpresas

Bolivia, con sus 1.098.581 kilómetros cuadrados y arropada por Brasil, Paraguay, Argentina, Chile y Perú, es una caja de sorpresas para el viajero. Considerado el alma de América Latina, una vez superado el mal de altura, te encandilará.

Bolivia está formado por 9 departamentos y 112 provincias. Cada una de estas regiones tiene una personalidad, folclore, cultura, idiomas propios de las comunidades indígenas y rurales que viven en ellas, clima y ecosistemas propios. El país cuenta con numerosas razones para ser visitado. Sucre, su capital, es belleza en estado puro. El Lago Titicaca, un paraíso lleno de leyendas. El Salar de Uyuni, un paisaje de otro planeta. Las Misiones Jesuitas, espiritualidad e historia. Potosí, infierno y plata. La Selva Amazónica, naturaleza en estado puro. En definitiva, Bolivia es pura, es única y también aventura. ¡Descubre sus contrastes!

La Paz

La Paz es la capital del mundo a mayor altura sobre el nivel del mar. Por ello, su clima es constante, fresco y seco. Es el centro comercial de Bolivia, donde viven más de un millón y medio de habitantes. Originalmente, La Paz fue fundada en el año 1548 por los españoles en el mismo enclave donde ya existía una villa inca. La ciudad se encuentra en un valle, con el objetivo de escapar de las duras condiciones climáticas del altiplano boliviano y durante los siglos XVIII y XIXI fue un punto de abastecimiento de las rutas comerciales y mineras entre Potosí y Lima.
Algunos de los barrios antiguos de la ciudad conservan la arquitectura colonial de antaño. Merece la pena visitar la Iglesia de San Francisco, la Casa de Murillo, el Museo de Oro, el Museo Tiwanaku, el Museo de Arte, el Tambo Oirquincho y la calle Jaén.

Santa Cruz de la Sierra

La ciudad de Santa Cruz de la Sierra es la capital del departamento de Santa Cruz, fue fundada en el siglo XVI y cuenta con millón y medio de habitantes. Es la segunda ciudad más grande del país y está a unos 550 kilómetros de la capital, por lo que se la denomina capital oriental de Bolivia. Es una ciudad moderna y próspera, que lidera muchos sectores comerciales e industriales. Asimismo, su herencia cultural y folclórica, no solo de la ciudad en sí, sino de todo el departamento, la ha convertido en caballo de bandera en cuando a atractivo turístico.
Lo mejor para empezar a conocer los pilares coloniales de Santa Cruz, que constituyen su principal atractivo, radica en su centro histórico o casco viejo: la plaza Héroes del Chaco, la plaza 24 de septiembre, el parque El Arenal, la catedral Metropolitana, el mercado de Las Siete Calles, la Feria de Barrio Lindo, los monumentos de El Cristo, Madre India, El Chiriguano o los murales de Lorgio Vaca, entre otros.

Sucre

La emblemática ciudad de Sucre fue fundada en el año 1538 por los españoles, y actualmente es la capital constitucional del país (siendo La Paz la capital administrativa de Bolivia), donde residen más de 200.000 habitantes. Sucre radica en la parte sur del país a una altura de 2790 metros sobre el nivel del mar. La Unesco declaró la ciudad completa como Patrimonio Cultural de la Humanidad, ya que conserva de forma extraordinaria su centro colonial. A Sucre se le ha relacionado tradicionalmente con una intelectualidad del país y con un claro ambiente universitario, gracias a la célebre Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier. Entre los lugares emblemáticos de Sucre, encontramos el Palacio Legislativo, donde se declaró la independencia de Bolivia en el 1835, el Palacio de Justicia, el Palacio de Gobierno o la Catedral de Sucre (del siglo XVII). Pero, sin duda, el carácter hipnótico de la ciudad radica en las maravillosas casas coloniales, los museos, las plazas y las iglesias de barrio.