Circuitos y viajes Croacia

La mejor selección de circuitos y viajes a Croacia

Descubre los circuitos más completos donde recorrerás y conocerás Croacia a fondo. Viaja con la máxima comodidad con estos viajes organizados a Croacia que hemos preparado para ti. Un viaje a la joya del mar Adriático, en el que admirarás su historia, sus bellas ciudades, su exuberante naturaleza y su increíble cultura. Porque entre tú y Croacia solo está Iberojet.

CIRCUITOS
6 circuitos
Completo
Croacia: Eslovenia e Istria Croacia: Eslovenia e Istria

Croacia, 8 días

Visitando: Zagreb, Ljubljana, Bled, Piran, Opatija- Rijeka y Lagos Plitvice

Disfruta del norte de Croacia y la capital de Eslovenia en este circuito en el que navegarás por los lagos de Plitvice, conocerás el castillo de Bled y el casco histórico de Zagreb.

Croacia: Europa y el Mediterráneo, tal y como siempre fueron

Croacia es la conexión natural entre el centro de Europa y la costa mediterránea. Su situación geográfica ha convertido a esta región en un punto neurálgico de buena parte del devenir histórico del continente a lo largo de los siglos.

En pleno siglo XXI, Croacia sigue recuperándose de las profundas heridas abiertas en los años 90 del siglo pasado con la Guerra de los Balcanes. Su impresionante catálogo de monumentos y paisajes naturales le han permitido experimentar un rápido renacimiento de la mano del turismo. Algunas de sus ciudades, como Dubrovnik, Trogir o Split, conservan cascos históricos únicos en el mundo. El país presume además de contar con más de un millar de islas y un litoral que apenas ha sufrido los cambios provocados por la especulación urbanística. Para completar la impresionante oferta, Croacia cuenta con ocho parques nacionales, entre los que destacan los sensacionales Lagos de Plitvice.

Zagreb

Con más de un millón de habitantes, Zagreb es la capital y ciudad más grande de Croacia. Mantiene una intensa actividad diaria que, sin embargo, coexiste en zonas realmente tranquilas, donde se puede disfrutar de un paseo relajado. Zagreb tiene dos partes bien diferenciadas. Por un lado, la Ciudad Alta, donde se sitúan los edificios medievales y las calles empedradas de lo que anteriormente eran Kaptol y Gradec, las dos localidades que en el siglo XVII se fusionaron para crear la nueva ciudad. La mayor parte del patrimonio de la ciudad se encuentra en esta zona, como la iglesia de San Marcos, el Palacio Arzobispal o el Palacio del Ban, entre otros muchos. La otra zona de la capital es la Ciudad Baja, producto del desarrollo urbanístico a partir de 1830. Allí, además de numerosos parques y espacios abiertos, pueden encontrarse buena parte de los museos de Zagreb.

Dubrovnik

Su patrimonio arquitectónico es tan espectacular que puede considerarse como la visita fundamental en todo viaje a Croacia. La ‘Perla del Adriático’, como la bautizó el escritor irlandés George Barnard Shaw, es una fabulosa mezcla de iglesias barrocas, calles empedradas, palacios y monasterios encerrados en una de las murallas más imponentes del mundo. La antigua Ragusa ha sobrevivido a los ataques de los navíos enemigos, a un brutal terremoto en 1667 y, recientemente, a las más de 2.000 bombas del ejército serbio. Su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1979, conserva todo el encanto propio de otras épocas y permite al visitante gozar de un paseo excepcional. Además, las vistas desde lo alto de sus murallas son de aquéllas que se recuerdan toda la vida.

Split

La capital de Dalmacia es la segunda ciudad más grande de Croacia sólo por detrás de la capital, Zagreb, con quien mantiene una intensa rivalidad. Split, con sus más de 200.000 habitantes, es una ciudad industrial y con un activo puerto comercial, que se desarrolló notablemente después de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, en medio de esta intensa actividad urbana, guarda un casco histórico único en el mundo: ninguna otra localidad del mundo puede presumir de que su ciudad antigua creció dentro de un palacio romano. A partir del año 600, todos los pobladores de la ciudad fueron dejando su huella entre los muros del palacio que, en el siglo IV, había construido el emperador Diocleciano para retirarse después de su jubilación. Esto ha provocado una excepcional mezcla de estilos arquitectónicos que, además, ha respetado bastante el edificio primigenio, uno de los más grandes y mejor conservados de la época romana.