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Eslovaquia: Un bosque en el corazón de Europa

Este pequeño país en el centro del continente sorprende a todo aquel que lo vista, no solo por su patrimonio y urbes bien cuidadas, sino también por su maravillosa naturaleza. Los imponentes Cárpatos, el histórico río Danubio, el milenario bosque de Panonia y muchos tesoros como estos es lo que Eslovaquia ofrece al visitante. Y después de respirar aire puro en estos paisajes prácticamente sin explotar, aparecen sus coquetas ciudades y pintorescos pueblecitos que aún guardan esa magia del pasado y esas tradiciones tan valoradas. Eslovaquia es mucho más de la que uno imagina, ven a descubrirlo.

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Eslovaquia: Fluvial por el Danubio Eslovaquia: Fluvial por el Danubio

Eslovaquia, 8 días

Visitando: Regensburg, Passau, Melk, Viena, Esztergom, Budapest, Bratislava y Linz

Disfruta de las ciudades de Centroeuropa en este crucero de 8 días. Adéntrate en la Abadía de Melk, prueba la tarta sacher en Viena y conoce el Parlamento de Budapest.

Eslovaquia: Un bosque en el corazón de Europa

Este pequeño país en el centro del continente sorprende a todo aquel que lo vista, no solo por su patrimonio y urbes bien cuidadas, sino también por su maravillosa naturaleza. Los imponentes Cárpatos, el histórico río Danubio, el milenario bosque de Panonia y muchos tesoros como estos es lo que Eslovaquia ofrece al visitante. Y después de respirar aire puro en estos paisajes prácticamente sin explotar, aparecen sus coquetas ciudades y pintorescos pueblecitos que aún guardan esa magia del pasado y esas tradiciones tan valoradas. Eslovaquia es mucho más de la que uno imagina, ven a descubrirlo.

Eslovaquia es un pequeño país en cuanto a territorio pero inmenso en cuanto a naturaleza y patrimonio histórico. Situado entre los países de Hungría, Austria, República Checa, Polonia, Ucrania y Rumanía, este país tiene una riqueza cultural inmensa, por la mezcla de las diferentes nacionalidades que hay a su alrededor, y porque los eslovacos son un pueblo tremendamente orgullosos de sus raíces, por lo que han sabido proteger sus tradiciones a pesar de su pasado y diferentes conquistas. De apenas, 6 millones de habitantes en todo el territorio, hacen que en este país las aglomeraciones sean cosa imposible. Pero lo que realmente llama la atención son dos elementos: sus paisajes naturales, bien cuidados y nada explotados y sus urbes, sencillas pero a la vez pintorescas. A pesar de haber tenido un pasado de ocupaciones constantes por diferentes imperios, Eslovaquia ha sabido preservar muy bien sus raíces y diferentes tradiciones, hecho que se demuestra en cada uno de sus pueblos y aldeas, donde desde los más jóvenes hasta los más mayores practican el folclore eslovaco a través de diferentes expresiones culturales. Entre los Cárpatos y el río Danubio, este pequeño territorio se dispone para que el visitante se enamore de él.

Bratislava

Es la capital del país y como toda capital tiene muchas papeletas para ser la primera urbe que el visitante pise en Eslovaquia. Y esto es una suerte porque es un de los destinos más interesantes, repletos de cultura y bonitos de este país. Bratislava se encuentra en el oeste, muy cerca de la frontera con Austria, a escasos kilómetros de Viena, por lo que a menudo, muchos turistas que visitan la ciudad austríaca, aprovechan y dan un salto para conocer Bratislava. Craso error porque Eslovaquia merece mucho más que unas pocas horas. Bratislava es una ciudad única, envuelta por ese halo de magia que el Danubio le confiere, ya que el río cruza la ciudad, de norte a sur. Para conocer la urbe, lo mejor es empezar por el casco antiguo, pequeño pero interesante. En esta zona se encuentran los edificios más antiguos y preciados de la urbe. Además del valor patrimonial, este distrito es muy animado y está repleto de bares y restaurantes que hace que la zona por la noche no decaiga. En cuanto a las visitas obligatorias, estas son: la Puerta de Miguel, el Palacio Grassalkovich, la Catedral de San Martín,la Iglesia de la Trinidad, el Antiguo Ayuntamiento de Bratislava, entre otros.

Košice

En la otra punta del país se halla otra de las ciudades más importante, que al igual que Bratislava, Kosice está a escasos kilómetros de Hungría. Esta ciudad es conocida por tener un ambiente cultural rico y patrimonio interesante. Se sitúa a 400 kilómetros de Bratislava, y el transporte público que lo cubre es cómodo y rápido. Esta ciudad tiene un casco histórico repleto de monumentos. Los más interesantes son: la catedral de Santa Isabel, el ayuntamiento de la urbe, resto de murallas de Katova Bašta y muchos lugares más. Además, la ciudad tiene una actividad cultural potente, donde los teatros, conciertos, centros culturales ofrecen un panorama de ocio de calidad muy interesante. También posee buen ambiente nocturno por lo que degustar una buen cerveza en algún restaurante curioso es una tarea sencilla.

Montes Tatra

Y después de tanta urbe, le toca el turno a la naturaleza. Los montes Tatra son una formación situada en los imponentes Cárpatos, de hecho son los picos más altos de la famosa cordillera. Este área natural es muy apreciada por los eslovacos. Y no es de extrañar ya que la zona tiene una belleza paisajística increíble. Estos montes y sus alrededores forman parte del Parque Nacional de los Tatra Eslovacos, considerado reserva de la Biosfera por la Unesco. En el parque además de observar una flora típica alpina, se puede llegar a ver algún oso pardo o lince. El parque contiene una red de senderos perfectamente señalizada por lo que hacer alguna ruta a pie es totalmente posible. Los deportes de invierno también son un reclamo especial en esta zona. Tatranská Lomnica es una de las localidades más famosas de la región. De aquí parten muchas rutas senderistas y también el teleférico más empinado de Europa.