Viajes Laos

La mejor selección de circuitos y viajes a Laos

Disfruta de la manera más cómoda y sencilla de viajar con los circuitos de diferentes días al corazón del Sudeste Asiático, Laos un país aún por descubrir. Con estos viajes que hemos creado para ti al país de Laos tendrás la opción de conocer cada rincón, cada ciudad y cada parque natural sin preocuparte por la organización ya que de eso nos encargamos nosotros. Tú solo tendrás que disfrutar de lo que te ofrece el país, como su capital Luang Prabang, el monte Phousi y el río Mekong.

CIRCUITOS
4 circuitos
Laos: Laos y Vietnam Laos: Laos y Vietnam

Laos, 12 días

Visitando: Luang Prabang, Hanoi, Bahía de Halong, Hoi An, Hue, Ho Chi Minh

Atrévete a vivir una aventura increíble en este viaje de 12 días al desconocido Laos y el bello Vietnam. Admira la puesta de sol en la colina Phou Si, haz tai chi en la bahía de Ha Long y pasea por la monumental Hoi An.

Laos: Gran Tour de Indochina Laos: Gran Tour de Indochina

Laos, 14 días

Visitando: Luang Prabang, Hanói, Bahía de Halong, Hoi An, Hue, Ho Chi Minh, Siem Reap

Un viaje de 14 días en el que podrás conocer el Sudeste Asiático. Surca las aguas del Mekong para conocer las cuevas sagradas de Buda , prueba el café vietnamita en Hanói y adéntrate en la jungla camboyana para descubrir templos.

Laos: El país del millón de elefantes

Arropado por sus vecinos más conocidos, turísticos e incluso masificados se esconde un país pacífico, tranquilo y de cultura milenaria, Laos un estado que aún conserva tradiciones en peligro de extinción.

Laos es un país especialmente tranquilo, además de por su reducida población, que marca la densidad más baja de todo el Sudeste Asiático, por el carácter de los laosianos. Este país enamora desde el primer momento por su belleza y por la facilidad en sentirse bien acogido por sus amables habitantes. Otro aspecto muy relevante es que se trata de un país eminentemente rural, ya que de sus cerca de 7 millones de habitantes, el 75 por ciento vive alejado de las ciudades. Eso hace también que sea algo más complicado que en otros países moverse por sus carreteras, pero le concede un encanto sin igual en aquella zona del mundo. Sus bellos templos y paisajes y su gastronomía, básica pero exquisita y variada en sabores, así como su gran mezcla étnica, conforman un conjunto perfecto para disfrutar del viaje ideal al Sudeste Asiático. Este dibujo debe completarse resaltando una de las experiencias más auténticas del país: compartir un buen rato con los laosianos tomando su producto más internacional, la cerveza Beerlao.

Vientiane

La capital de Laos es una pequeña ciudad de unos 230.000 habitantes situada frente a la frontera con Tailandia. De hecho, en esta localidad hay un Puente de la Amistad que une ambos países. Aunque se trata de un país menos desarrollado que sus vecinos, y de hecho Vientiane es la capital más pequeña del Sudeste Asiático, en los últimos años ha recibido más inversiones extranjeras, que están haciendo que tome impulso rápidamente, aspecto que se deja ver en las calles del motor económico laosiano. En todo caso, se trata de una ciudad tranquila en la que disfrutar de la amabilidad y la calma que caracterizan a los laosianos.

Entre los lugares de visita casi obligada en Vientiane destaca la estupa dorada de Pha That Luang, auténtico orgullo de Laos, que data de 1566 y cuyos 45 metros de alto se encuentran totalmente cubiertos de oro así como rodeados de otras 30 pequeñas estupas, también doradas. Lo que se ve actualmente no es el original, ya que este recinto era el objetivo favorito de todos los invasores de la localidad, por lo que fue reconstruido varias veces, la última al término de la II Guerra Mundial. Otros monumentos de especial relevancia son el palacio de estilo tailandés Wat That Luang Neua; la Puerta de la Victoria, llamada Patuxai; el templo Haw Pha Kaeo, que es el más antiguo del país construido en 1565, o el mercado nocturno de la ciudad, donde mezclarse con los lugareños.

Luang Prabang

Es probablemente la localidad más bonita de Laos. No en vano fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1995. Es una ciudad pequeña con cerca de 80.000 habitantes pero llena de maravillosos templos, por lo que se le llama ‘la ciudad de los mil templos’. Los más destacados e imprescindibles son el Wat Visoun y el Wat Xieng Thong. Pero hay mucho más que ver, como las Cuevas Sagradas de Buda para las que hay que tomar una barca, o los dos puentes de bambú sobre el río Nam Khan, que cada año se construyen de nuevo tras ser arrastrados por la crecida de las aguas.

En Luang Prabang merece la pena disfrutar de su mercadillo nocturno, que se coloca en las calles del centro para ofrecer a locales y visitantes artesanías de todo tipo y multitud de delicias gastronómicas. En línea con el carácter tranquilo de los laosianos, tanto aquí como en otros mercados los vendedores no insisten demasiado a la hora de regatear, por lo que la experiencia es aún más cómoda que en otros países.

Savannakhet

La tercera ciudad en importancia de Laos fue fundada en 1896, en plena época del colonialismo francés. Su nombre hace referencia directa a su riqueza en historia y a la gran fertilidad de sus tierras, ya que podría traducirse como ‘territorio de oro’. Cuenta con un aeropuerto internacional, si bien las conexiones son únicamente con sus países vecinos, con los que está bien conectado por carretera, especialmente con Tailandia, a la que le une un puente llamado ‘de la amistad’.

Se trata de un destino poco frecuentado por el turismo, ya que no tiene monumentos o parajes de gran belleza como sí ocurre en otros puntos del país. Pero eso es precisamente lo que le hace atractivo a algunos viajeros, que en esta ciudad es más fácil mezclarse con la población local y contemplar su día a día más real y cotidiano. Moverse por esta ciudad es fácil dado su tamaño reducido y se puede hacer tanto caminando como en bicicleta o tuc-tuc ya que no hay servicio de autobuses urbanos o de taxis. Entre los lugares a ver en esta ciudad destacan varios templos, como Wat Xaiyaphoum, budista y el más antiguo de la localidad ya que data del siglo XVI; sus edificios coloniales, especialmente en la plaza Talat Yen; la Iglesia de Santa Teresa, única iglesia católica de esta localidad; el pequeño mercado nocturno de la localidad, donde se ofrece comida y bebida, y el Museo de los Dinosaurios, ya que junto a esta localidad se han encontrado diversos fósiles de varias especies de dinosaurios.