Circuitos y viajes Malasia

Malasia, el desconocido y mágico archipiélago asiático

Destino único donde los haya y a pesar de estar a la sombra de sus famosos vecinos, Malasia se presenta como un país increíble, lleno de lugares sorprendentes, selva, manglares, playas paradisíacas y una gastronomía de fábula. Gracias a su estabilidad político-económica, a su situación geográfica, bañado por tres mares, a su no tan masivo turismo y a su gente amable, Malasia puede ser el destino perfecto para unas vacaciones de ensueño. Desde la bulliciosa capital de Kuala Lumpur, pasando por la increíble isla de Borneo hasta sus miles de playas de agua turquesa y arena blanca, este destino promete un viaje para deleitarse con los cinco sentidos.

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4 circuitos

Un país de contrastes. Así podríamos definir a Malasia. Este país ha vivido en las últimas décadas un impulso modernizador sin parangón en el Sudeste Asiático, pero mantiene muchas de sus tradiciones y la religión es un elemento vertebrador de la sociedad. Además, es uno de los países más multiculturales del mundo en el que conviven pacíficamente malayos, indios, chinos e indígenas.

Altísimos rascacielos y zonas naturales con una asombrosa biodiversidad conforman por igual Malasia, donde la gente es famosa por su amabilidad y se disfruta de una gastronomía conocida internacionalmente por ser muy sabrosa y extremadamente variada. La vibrante y moderna Kuala Lumpur. El crisol de culturas de Malaca. Los parques nacionales de Batang Ai y Kinabalu. Las Montañas Cameron. Las islas de Penang y Banding. La Malasia Peninsular y la Malasia Oriental de la isla de Borneo. Todo aporta a la hora de crear un destino ideal tanto para los que desean viajar con mochila y a su aire, como para los que prefieren empezar a conocer un país de la mano de expertos en viajes como Iberojet. Un lugar muy especial del Sudeste Asiático en el que vivir todo tipo de aventuras.

Kuala Lumpur

Kuala Lumpur es una ciudad en la que el tiempo parece haber pasado más deprisa que en otras. Resulta curioso pensar que esta hoy moderna urbe fue fundada en 1857 durante la dominación británica con un nombre que describía bien su estado, ‘confluencia fangosa’, y que era básicamente un asentamiento de los trabajadores de las minas de estaño cercanas situado entre dos ríos. Hoy por hoy alberga unos 2 millones de habitantes (7,2 millones si se suma su área metropolitana) y es la sexta ciudad más visitada del mundo, con unos 8 millones de personas que cada año llegan a ella por uno u otro motivo. Es una de las ciudades asiáticas que más rápidamente se ha desarrollado en las últimas décadas, llegando a albergar las mayores torres gemelas del mundo, que con sus 452 metros de altura y sus 88 pisos dominan el skyline de Kuala Lumpur. Pero esta ciudad tiene otros encantos con mayor solera, como el templo chino Thean Hou, el Palacio Real o la Plaza Merdeka, un lugar de especial relevancia para la Malasia actual ya que en ella ondeó la primera bandera tras su declaración de independencia en 1957 tras la dominación británica.

La ciudad ofrece además numerosas opciones para disfrutar de la vida nocturna, como la zona de ocio de Changkat Bukit Bintang, una calle llena de restaurantes, clubes nocturnos y bares donde la diversión está asegurada, o alguno de sus mercados nocturnos, llamados por los residentes pasar malam, en los que es fácil socializar con gente local y otros visitantes, además de disfrutar de su comida y una buena cerveza. Y lo mejor es que moverse por esta ciudad es extremadamente fácil, gracias a sus servicios de trenes y taxi, pero también al curioso monorraíl, que permite también a los viajeros hacer una visita panorámica a la ciudad, o los autobuses rosas del servicio GO KL en los que se puede visitar gratis la ciudad.

Georgetown

Es la capital de la isla de Penang, al noroeste de la Malasia peninsular, y allí vive una mezcla bastante armoniosa de malayos, chinos e indios que ha sabido conformar un lugar tan bello como para que fuera declarado Patrimonio de la Humanidad en 2008. Hay diversos lugares que merece la pena visitar, como el templo tailandés del Buda Reclinado (Wat Chayamangkalaram, con su estatua de 33 metros de largo) o el templo sagrado birmano (Dharmikarama Burmese). Es también imprescindible las mansiones de los Baba Nyonya en esta localidad, así como el templo budista Kek Lok Si, el más grande de Malasia y uno de los más grandes del continente, que tiene una imponente altura de siete pisos, alberga 10.000 estatuas de Buda y representa la unión entre las dos principales ramas del budismo: mahayana y theravada. Y para pasear por la ciudad, nada mejor que pasarse por dos barrios especialmente bonitos de este lugar, Chinatown y Little India.

Pero si hay un aspecto especialmente disfrutado de Georgetown es que la isla en la que se encuentra, Penang, es la capital gastronómica de Malasia, debido probablemente a la gran variedad de etnias y nacionalidades que conviven en ella. Es más que recomendable probar platos como el Assam Laksa, una sopa con una base de pescado; el Tandoori Chicken, muy popular y con un inconfundible aroma indio; el Roti Canai, un pan al estilo indio que se rellena o sirve para acompañar platos; y un postre que no se debe dejar de probar, el Cendol, con sus noodles de gelatina verde a los que suelen llamar ‘gusanos verdes’.

Malaca

También conocida como Melaka, en esta ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO conviven en armonía recuerdos de las numerosas influencias que ha tenido esta ciudad, que ha resultado históricamente apetecible por ser uno de los enclaves comerciales más importantes de la zona. Tras ser fundada por el último rey de Singapur en el siglo XV, fue portuguesa en el siglo XVI, holandesa en el XVII, británica en el XIX y japonesa durante los últimos años de la II Guerra Mundial. Toda una mezcla de la que han quedado numerosos testigos en pie, como la Porta de Santiago, único fragmento conservado de la fortaleza de A Famosa construida por los portugueses y destruida por los ingleses en el XIX, o la iglesia de St Paul, otro recuerdo portugués pero de nombre holandés en el que permaneció enterrado el cuerpo de San Francisco Javier a mediados del siglo XVI.

En la Plaza Holandesa hay varios edificios interesantes, como la Iglesia de Cristo, el Reloj de la Torre o la Fuente de la Reina Victoria, y cerca de ella está el poso dejado por los nobles chinos que se trasladaron hace unos 400 años a Malaca y que adoptaron las costumbres malayas, a los que se puede conocer en el Museo del Patrimonio Baba Nyonya. Por cierto, que todos estos bellos lugares se pueden visitar con un curioso medio de transporte, los rickshaw de Malaca, de una estética inclasificable y, cuando menos, sorprendente, en la que se mezclan colores chillones, figuras de animales y personajes de dibujos animados como Hello Kitty o Pokémon.