Circuitos y viajes Nepal

Nepal, el secreto mejor guardado de Asia

En las altas montañas de la imponente cordillera del Himalaya, se asoma un país amable y de larga tradición e historia, en el que la tranquilidad y la calma interior se entremezclan con un pasado lleno de sufrimiento y lucha, Nepal, el secreto mejor guardado de Asia. Entre dos estados imponentes, India y China, se esconde tímidamente Nepal, un país que sin querer presumir sobresale por encima de un terreno hostil y escarpado e irradia magnificencia, encanto, amabilidad y hospitalidad. De una enorme belleza natural, Nepal está más que preparado para cumplir con las expectativas del más exigente visitante.

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Nepal: La cordillera más espectacular del mundo

Nepal es un país ligado a la cordillera del Himalaya, la más alta y espectacular del mundo. Todos sus pueblos y ciudades viven bajo la sombra de colosales montañas que, en muchos casos, superan los 8.000 metros de altura.

Pero Nepal es más que eso: es el bullicio de los mercados de sus ciudades, es la belleza de los templos que existen por todo el país, es la naturaleza en estado puro que se puede contemplar en sus parques naturales, es el fervor religioso que se percibe en sus habitantes y es la sonrisa de su pueblo, siempre presente y siempre hospitalaria. Desde la Plaza Durban de Katmandú, la capital, hasta el Parque Nacional de Chitwan, pasando por la estupa de Swayambhunath y por el mirador de Sarangkot, todo lo que Nepal tiene para ofrecer es bello, es interesante y es irrepetible.

Katmandú

La capital de Nepal cuenta con aproximadamente un millón de habitantes y tiene un tamaño adecuado para visitarla a lo largo de una jornada o de dos. En el centro, todo gira en torno a la Plaza Durbar, una inmensa superficie totalmente repleta de templos y monumentos. Tan grande es, que lo normal es dedicarle toda una mañana. En esta singular plaza destacan el Palacio Kumari, conocido como la casa de la diosa viviente y en cuyo interior reside una joven nepalí que encarna a la diosa Durga hasta que alcanza la pubertad; el Templo Taleju, uno de los más antiguos del lugar y que constituye un buen ejemplo de la arquitectura típica newari, y el Templo Kal Bhairav, con su imponente estatua de casi cuatro metros de altura que representa al dios del mismo nombre. También merece la pena perderse por las calles del divertido y bullicioso barrio de Thamel, lleno de tiendas y mercadillos, y pasear por el enorme parque urbano conocido como Ratnapark.
A las afueras de la ciudad se encuentran dos estupas que son visitas casi obligatorias. La primera es la de Swayambhunath, uno de los lugares más sagrados de Nepal, y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979. Se sitúa en una colina al oeste de Katmandú, tiene pintados unos ojos de Buda y también se la conoce como Templo de los Monos, porque cientos de estos animales, que también se consideran sagrados, viven en las inmediaciones del complejo. La otra estupa de las afueras de Katmandú que merece la pena visitar es la del Templo Boudhanath Pashupatinath. Constituye la estupa más grande de todo Nepal y todos los días, a las siete de la mañana, un gran número de fieles se ponen a recitar un mantra mientras caminan alrededor del templo.
Las ciudades de Bhaktapur y Patan se encuentran muy cerca de Katmandú, y constituyen dos excursiones muy interesantes, debido a su rico patrimonio cultural. Ambas tienen algo en común con la capital: las tres ciudades cuentan con una plaza llamada Durbar. En la primera destacan edificios como el Palacio de las 55 ventanas o el Templo Nyatapola, mientras que la segunda es célebre como centro de bellas artes y por el trabajo de sus artesanos.

Chitwan

Al sur de Nepal, en una región llamada Terai, fronteriza con la India, se encuentra el Parque Nacional de Chitwan, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984. Este lugar tiene una superficie de 932 kilómetros cuadrados, y es un verdadero espectáculo para la vista. Chitwan constituye un brutal despliegue de la naturaleza, en el que podemos disfrutar como en muy pocos sitios de la fauna y la flora locales. En la reserva de Chitwan viven 50 especies de mamíferos, 55 de reptiles y anfibios y 525 de aves, lo que lo convierte en un paraíso para los ornitólogos de todos los rincones del planeta, que año tras año viajan a Nepal solo para contemplar a algunos de estos pájaros. Algunos de los animales que se pueden ver en este parque nacional son rinocerontes, tigres de bengala, serpientes como la cobra o la pitón, elefantes salvajes y cientos de tortugas y lagartos de todo tipo. Como experiencia adicional, se puede hacer un safari en elefante dentro del Parque Nacional de Chitwan, y recorrer los senderos de la reserva a lomos de uno de estos animales. Es muy divertido, ofrece una perspectiva inmejorable de la flora y la fauna del lugar, y es una experiencia totalmente segura, porque los elefantes son dóciles y simpáticos, y están acostumbrados a ver y a interactuar con personas.

Pokhara

Situada a los pies del Himalaya y rodeada de las montañas más altas del mundo está Pokhara, la tercera ciudad más grande del país. Es el punto de encuentro de muchos de los montañeros que, año tras año, acuden a Nepal para intentar alcanzar la cima de alguno de sus “Ochomiles”. Las otras fuentes de su encanto y atractivo son su apacible lago Phewa, los templos de su casco antiguo y el río Seti Gandaki, que fluye de norte a sur por la ciudad.
Pokhara es una ciudad moderna y acostumbrada a recibir turistas occidentales, pero sigue manteniendo intactas sus tradiciones ancestrales y su fervor religioso. Buena muestra de ello son sus templos de la época medieval, que se conservan en muy buen estado. Por ejemplo, la Pagoda de la Paz Mundial, un precioso templo budista situado al otro lado del lago Phewa que, además, constituye uno de los mejores puntos de observación del Himalaya. Otros templos que pueden resultar interesantes son el de Bindhyabasini, uno de los más antiguos y venerados de la ciudad, o los de Barahisini, Gita Mandir y Bhimsen. La visita a Pokhara se puede redondear con un paseo en barco por el lago Phewa. Esta apacible y cristalina masa de agua dulce se despliega al oeste de la ciudad, y desde ella se puede contemplar la silueta de los picos del Himalaya en medio de una gran tranquilidad.