Circuitos y viajes Perú

Perú, el caleidoscopio cultural de Sudamérica

Perú, tierra de civilizaciones antiguas y de culturas muy diversas que han ido dejando huella hasta llegar a la actualidad, es un país que ofrece una experiencia única para el viajero. Desierto, selva amazónica, litoral en el océano Pacífico y la cordillera de los Andes son los biomas que conforman los paisajes del país andino, ofreciendo al visitante un viaje espectacular. Además de una biodiversidad única, del imponente Machu Picchu, de sus monumentales pueblos coloniales y de ruinas incas y pre-incas que se mantienen intactas, Perú ofrece una gastronomía sin igual, la cual ha absorbido las múltiples influencias de diferentes etnias que han pasado por la región. Descubre las raíces del territorio sudamericano en este increíble país.

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5 circuitos

Perú: Un país que enamora a través de los cinco sentidos

Perú es un país que cautiva al visitante a través de los cinco sentidos. Pocos países en el mundo son tan ricos en yacimientos arqueológicos, paisajes de ensueño, historia y gastronomía. Un pequeño paraíso lleno de contrastes.

Pensar en Perú es pensar en Machu Pichu. Bañado por el océano Pacífico y con una extensión de 1,285 millones de kilómetros cuadrados, este país de América del Sur alberga grandes atractivos para el viajero. Bordeado por Ecuador, Colombia, Brasil y Chile, Perú es costa, es sierra y es selva. Lima, su capital - la única de América Latina con salida al mar -, será un buen punto de partida para descubrir sus sabores. Además podrás conocer alguno de sus hasta 608, joyas por las que la Unesco la incluyó en la lista de lugares declarados Patrimonio de la Humanidad. Cusco, el ombligo del mundo, será la puerta a la ruta de los incas. Subir a lo alto de Machu Pichu será el sueño de cualquier viajero, igual que adentrarse y descubrir los sonidos de la selva, de la Amazonia. También podrás recorrer el misterio mejor guardado del país, el desierto de Nazca. Con estos tesoros no es de extrañar que sea uno de los países que más esté despertando la curiosidad del viajero.

Lima

Lima es una ciudad en la que cultura, historia y gastronomía se entremezclan entre sí formando un coctel un tanto caótico, pero maravilloso al mismo tiempo.
La arquitectura colonial de la capital se concentra principalmente en su Plaza de Armas, epicentro neurálgico de esta hormigueante y grandiosa urbe. Sus exponentes principales son la Catedral, situada en la misma Plaza, junto al Palacio Arzobispal, y la Iglesia de Santo Domingo, no muy lejos de allí, también dentro del casco histórico.
Además, Lima cuenta con una gran variedad de Museos y de galerías de arte, que harán las delicias de los viajeros con más inquietudes culturales. Algunos ejemplos son el Museo Larco, el Museo de Arte de Lima, el Museo de la Inquisición o la Fundación Museo Amano. Para disfrutar de la gastronomía limeña, las mejores zonas son Miraflores y Barranco, en las que además se reúne la mejor parte del ambiente de ocio y vida nocturna de la metrópoli. En el caso de Barranco, supone además una oportunidad única para disfrutar de una vista espectacular del océano Pacífico, esa inmensa balsa azul en constante rebeldía.
Quizás no se trate de la ciudad más bella de América Latina, pero sí de una de las más atractivas en muchos otros sentidos. Para saber por qué, hay que caminar por sus calles, aprender su historia, descubrir sus inolvidables sabores y contagiarse del espíritu de su gente.

Cuzco

No nos pillamos los dedos al decir que Cuzco es la ciudad más bonita de Perú y una de las urbes con más encanto de todo el planeta. Para empezar, su altitud, elevada por encima de los 3300 metros sobre el nivel del mar, ya hacen de ella una metrópoli poco convencional. Cuzco es una ciudad de contrastes, en la que convive el lujo de las boutiques de las mejores marcas de moda con oficios artesanos ancestrales, los centenarios templos coloniales con las milenarias ruinas incas, el turismo y las tradiciones lugareñas. El templo de Qoricancha, unas ruinas incas que hoy en día se combinan con detalles de arquitectura colonial, es seguramente su atracción turística más visitada, con permiso de las ruinas de Sacsayhuamán, situadas a 2 kilómetros del centro. Pero la ciudad guarda muchos otros tesoros ocultos, esperando a que el visitante se adentre en sus calles mapa en mano para descubrirlos. Hablamos por ejemplo de la Plaza San Blas, la espectacular Plaza de Armas, el Palacio de Justicia, la Plaza Regocijo, el Museo de Arte religioso o la Iglesia de Santa Clara entre otros.
Su exclusiva situación, hace que la ciudad disfrute del acceso a una extensa variedad de cosechas de vegetales, haciendo de su gastronomía otro de sus atractivos principales. El cuy, el anticuho o el chicharrón son algunos de los platos típicos regionales.

Machu Pichu

La ciudadela en ruinas más famosa del mundo y la mayor joya histórica de Perú, las ruinas de Machu Pichu son una excursión obligatoria en cualquier ruta turística por el país. Esta ciudadela de piedra que descansa entre las nubes de los Andes, es el yacimiento arquelógico más importante del todo el continente y ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad tanto por su incalculable valor histórico como por la impresionante belleza de su ubicación y sus espectaculares vistas.
Se trata de un lugar que además, es especial debido a su atmósfera de misterio. Resulta asombroso que una ciudadela de tal tamaño pasara desapercibida para los colonos españoles, permaneciendo oculta entre las montañas hasta su descubrimiento en el siglo XX. Una de las Siete Maravillas del Mundo, un tesoro arqueológico de valor incalculable, deshabitado y diáfano durante cientos de años, sin que el hombre moderno supiera siquiera de su existencia. Lo más recomendable para su visita es contratar los servicios de un guía que vaya explicando la historia y la función de cada templo, plaza o construcción. Dicen que al visitar Machu Pichu, una parte de ti se queda para siempre flotando entre sus muros con los Andes como testigos privilegiados y una parte de las ruinas permanece para siempre en tu memoria. Pero para descubrirlo, hay que dejarse envolver por su magia.