Circuitos y viajes Túnez

La mejor selección de circuitos y viajes a Túnez

Sorpréndete con los circuitos a Túnez más completos, con los que recorrerás y conocerás a fondo el país. Viaja con la máxima comodidad con estos viajes organizados al país del magreb que hemos preparado para ti. Una visita a una ciudad de cine, Medina; a místicos pueblos con historias mágicas, a lugares alejados de la civilización y rodeados por desiertos solitarios. Así es Túnez, un país al que querrás volver.

CIRCUITOS
1 circuito
Túnez: Túnez al completo Túnez: Túnez al completo

Túnez, 8 días

Visitando: Túnez, Hammamet, Sousse, Monastir, Sfax, Matmata, Tamerzet, Douz, Tozeur y Kairouan

Recorre un país fascinante, Túnez. Pasea en dromedario por las dunas del desierto de Douz, cruza en un todoterreno el oasis de Chebika y visita un poblado bereber.

Túnez: el país de las mil caras

El mar Mediterráneo esconde una perla que no deja de recibir los halagos de los que la visitan. Cuando hablamos de la República de Túnez nos viene a la mente un país africano poblado por una sociedad de fe musulmana. Pero este país es mucho más que eso. Hasta que no estamos ahí no somos capaces de apreciar y comprender los matices que hacen del lugar una tierra de ensueño llena de tesoros, que nos atraparán con su encanto y autenticidad.

Salpicado, indudablemente, por el sabor mediterráneo, Túnez tiene un clima ideal y los recursos naturales necesarios para que muchas de las culturas milenarias se hayan asentado en su territorio durante diferentes épocas históricas. Su situación geográfica lo dota del mar Mediterráneo por el norte y el este, al sur limita con Libia y al oeste con Argelia. Aunque Túnez es el país más pequeño del Magreb, muchas rutas comerciales se han dado y siguen pasando hoy en día por sus fronteras, por eso los diferentes imperios y culturas han peleado durante siglos y siglos para tener el dominio del lugar y aprovechar también sus recursos tan codiciados por la humanidad. No cabe duda, pues, que la sociedad actual es una amalgama de ideas pasadas, imposiciones, vidas y religiones. Si decidimos viajar a Túnez estaremos haciendo una elección correcta, la amabilidad de sus gentes hará que nos sintamos bien recibidos y acompañados en todo momento.

Túnez

Túnez enseña al viajero los vestigios de cada época pasada. Permite un recorrido desde el momento en que se construyó la medina, con sus estrechas y caóticas calles que parecen sacadas de un decorado de cine, hasta el más moderno barrio creado frente al mar propulsado por la dominación francesa. La avenida Bourguiba, de estilo europeo, también es de obligada visita para conocer las distintas facetas de esta capital africana que vive a orillas del Mediterráneo.

Aunque la red que tejen las callejuelas de la medina ya podría considerarse un monumento en sí misma, este centro histórico de Túnez alberga más de 60 edificios de gran valor y alta trascendencia. El punto que lo originó todo está en la mezquita Al-zaytuna, la mezquita del Olivo. Junto a ella se establecieron los primeros artesanos formando los conocidos zocos que, al igual que en todas las medinas del mundo árabe, ocupaban su espacio dependiendo de su producción. Los oficios más nobles y menos ruidosos se emplazaban junto a la mezquita, los más sucios quedaban en la parte más exterior. Recorrerlos hoy en día va a ser una experiencia única en esta ciudad, que presenta un marcado contraste entre la cultura del mundo árabe y la mediterránea.

Cartago

Las ruinas de Cartago rememoran un pasado que se debate entre la leyenda y la realidad, dado que su fundación más onírica se la atribuyó Virgilio en su Eneida a la princesa Dido, primera reina de Cartago. Pero la mayoría de los expertos concluyen que fue creada años más tarde por emigrantes fenicios procedentes de Tiro. Sea cual sea su naturaleza primera, lo que no pasa por alto es la belleza de sus restos Patrimonio de la Humanidad que flanquean la ciudad actual (poblada por tunecinos pudientes) frente el mar del golfo de Túnez. Se puede llegar en transporte público desde la capital tunecina, por eso, además de por sus motivos históricos, este enclave es uno de los más visitados por los viajeros que se desplazan a Túnez.

La ciudad sufrió ataques en diversas épocas históricas, y sus momentos de máximo esplendor se vieron ensombrecidos por su posterior destrucción casi total. Los restos que podemos ver hoy en día son el legado que dejó Julio César al refundar la ciudad y convertirla en la capital africana del Imperio Romano. Los más importantes vestigios que no podremos perdernos en nuestra visita serán los puertos púnicos, marcados por la importante enfrenta entre Cartago y Roma en las trascendentales Guerras Púnicas; el teatro de Adriano, perfectamente reconstruido a día de hoy y que cumple con las funciones por las que fue creado inicialmente: acoger espectáculos musicales. Pero la foto que vamos a querer hacernos es la de las termas de Antonino, el yacimiento más importante de la ciudad. Además de imaginar cómo debía ser el edificio termal en su época de máximo apogeo, el turquesa del mar de fondo da la oportunidad de gozar de una postal única que resumirá a la perfección nuestro viaje a Túnez.

Sfax

A diferencia de la de las grandes ciudades turísticas, muy concurridas y con una dedicación cada vez mayor al servicio del visitante, Sfax alberga una tradicional medina que ha seguido rigiéndose por las tradiciones más ancestrales del lugar. Este diamante en bruto es el vivo reflejo del día a día de los locales, que acuden a los zocos a comprar sus artículos más preciados. Aquí el visitante no encontrará souvenirs, si no calles repletas de especias, joyas y perfumes entre otros productos locales. La bella medina tiene como punto central la mezquita, con un icónico minarete que sobresale para ofrecer un skyline de encanto musulmán. Una bonita y muy bien conservada muralla rodea la parte antigua de la ciudad, a la cual se puede acceder por una bonita y monumental entrada conocida como puerta Bab Diwan. Desde lo alto de la muralla se puede degustar el característico té con menta y piñones o probar una shisha mientras se observan las diferencias de la ciudad al lado de la muralla.