Viaje a Alemania: Circuito Berlín y Ciudades imperiales

Duración 10 día/s, 9 noche/s
Desde 1.086 €
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Circuito: Berlín y Ciudades imperiales
DURACIÓN: 10 día/s, 9 noche/s
Desde 1.086 €
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La magia de Europa Central, al alcance de tu mano

El que estás a punto de emprender es uno de los viajes más bonitos, estimulantes y enriquecedores de todos cuantos se pueden hacer en el Viejo Continente. Gracias a este circuito único, podrás conocer algunos de los lugares clave en los que se forjó la historia de Europa, y disfrutar del patrimonio de una serie de ciudades de belleza incomparable y ambiente urbano aún mejor.

Itinerario

Día 1: España - Berlín. Hacia el elegante corazón de Europa.

RÉGIMEN Cena
Transporte Autocar, minibús o van
ALOJAMIENTO Hotel

El corazón de Europa late en un viaje imprescindible para todo aquel que quiera disfrutar con el encanto de ciudades donde la belleza de sus calles y edificios envuelve un legado cultural e histórico inigualable. Comenzamos una ruta de diez días por cinco ciudades mágicas del Viejo Continente.

La primera de ellas es Berlín. Habremos de presentarnos en el aeropuerto dos horas antes del vuelo y, una vez lleguemos, nos dirigiremos al hotel para acomodar nuestro equipaje. El resto del día podremos organizarlo como deseemos, ya que disponemos de toda la jornada libre.

La capital alemana conquista por su personalísima fusión de la historia y la modernidad, por cómo supo reinventarse tras la caída del Muro de Berlín y combinar la grandeza de la época prusiana con lo contemporáneo de una capital cosmopolita y de vanguardia.

La historia sale a nuestro paso en cada una de sus calles y, tras la cena, tendremos la oportunidad de descubrirla en un entorno mágico gracias a la visita opcional por el Berlín de Noche. Conoceremos así el Barrio Judío, que albergó una de las comunidades judías más importantes de toda Europa. Allí tuvo lugar la trágica Noche de los Cristales Rotos, ataques y linchamientos de los nazis contra los judíos en la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938. Este barrio gira en torno al Centro Judío de Berlín y la Sinagoga Nueva, construida sobre los restos de la Sinagoga Vieja, asolada en la II Guerra Mundial. Pero el lugar más especial del barrio son los patios de Hackesche Höfe, construidos a principios del siglo XX entre viviendas modernistas, hoy considerados Monumento Histórico.

Para comprender la historia que marcó Alemania, Europa y el mundo hay que llegar al lugar donde todo comenzó: el conocido como barrio gubernamental, donde el cristal es un verdadero protagonista. El distrito se extiende entre la Estación Central o Hauptbahnhof y el Reichstag, sede del parlamento, destruido tras la II Guerra Mundial y reconstruido con cúpula de Norman Foster. Muy cerca de allí se encuentran la Puerta de Brandenburgo, icono berlinés; el Monumento al Holocausto y la Potsdamer Platz, antiguo corazón de Berlín y hoy una de las zonas más modernas de la ciudad.

Llegamos así al final del día, momento de regresar a nuestro hotel para descansar.

Día 2: Berlín. Entre los ecos de la historia y la apuesta por la vanguardia.

RÉGIMEN Desayuno
Transporte Autocar, minibús o van
Visitas Panorámica de Berlín
ALOJAMIENTO Hotel

La capital alemana sorprende por su impresionante fusión de tendencias culturales y artísticas, por la pervivencia de la historia y la pasión por lo moderno. Y hoy vamos a comprobarlo. Tras desayunar realizaremos una visita panorámica que nos llevará a los lugares míticos de Berlín. El primero, la Puerta de Brandenburgo. De estilo neoclásico, es el centro de Berlín, donde suceden los grandes acontecimientos sociales. Allí comienza la avenida más elegante de la ciudad, Unter den Linden, donde se levantan edificios como la Biblioteca Nacional, la Universidad o el Museo de Historia.

Pero los museos tienen lugar propio en Berlín: la Isla de los Museos, que, rodeada por el río Spree y un canal, alberga la majestuosa Catedral o Berliner Dom, cinco museos de arte y los jardines de Lutsgarten.

A lo lejos se asoma la Torre de la Televisión, en Alexanderplatz. Es la plaza que simboliza la personalidad del Berlín comunista, tan arraigada en el corazón de la ciudad que cuenta con novela, serie televisiva y película propias.

Estas construcciones contrastan con los edificios medievales del Barrio de San Nicolás, que, devastado en la II Guerra Mundial, ahora luce esplendoroso tras la restauración de los años 80, que tomó como referencia la única casa que se mantenía en pie.
Dicen que la plaza más bella de Berlín es la Gendarmenmarkt o Plaza de la Gendarmería, que comenzó a construirse en el siglo XVII, y tendremos oportunidad de comprobarlo mientras nos aproximamos a los restos que se conservan del Muro de Berlín, una mole de hormigón que partió la ciudad en dos y simbolizó la cicatriz visible del enfrentamiento europeo. Hoy se ha transformado en la alegría por la lección aprendida, en el símbolo de la renovación.

Tras el almuerzo dispondremos del resto del día libre. Podemos seguir conociendo los mil rincones que nos ofrece Berlín o aprovechar para disfrutar de la visita opcional a Potsdam.
Muy cercana a Berlín, allí residía el antiguo rey prusiano Federico el Grande durante el verano. De ahí que una de sus joyas sea el palacio renacentista de la Orangerie, con fuentes y jardines de estilo italiano. Es solo uno de los muchos palacios que sorprenden al viajero en esta bellísima ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y también enamora el Barrio Holandés, con sus construcciones de ladrillo rojizo, que hacía sentir a los trabajadores holandeses del siglo XVIII como si estuvieran en Amsterdam.

La historia más reciente de Potsdam nos traslada al fin de la II Guerra Mundial, cuando en el Palacio de Cecilienhof Truman, Stalin y Atlee firmaron el tratado que organizaba Alemania bajo los designios de los vencedores en la contienda.

Cae la noche y es momento de regresar a nuestro hotel en Berlín para relajarnos de esta intensa jornada.

Día 3: Berlín — Dresde — Praga. Un alto en el camino con sabor a arte.

RÉGIMEN Desayuno. Cena
Transporte Autocar, minibús o van
ALOJAMIENTO Hotel

Después de desayunar nos despediremos de Berlín: ponemos rumbo a Praga. Pero antes tendremos la oportunidad de descubrir otra joya alemana: Dresde.

Dresde es la capital del estado de Sajonia y destaca por su amplísima oferta cultural, con aclamados museos de arte, y también por una bellísima arquitectura clásica. Entre los edificios más importantes encontramos la Frauenkirche (iglesia barroca famosa por su cúpula) y el Palacio Zwinger, inspirado en Versalles, que alberga en su interior museos con valiosas obras de arte.

Podremos descubrir Dresde por libre o en una visita opcional guiada antes de continuar camino a Praga, donde cenaremos y descansaremos en nuestro hotel.

Día 4: Praga. Seducidos por el encanto de la capital checa.

RÉGIMEN Desayuno
Transporte Autocar, minibús o van
Visitas Panorámica de Praga
ALOJAMIENTO Hotel

Romántica y enigmática, Praga es una de las ciudades con más encanto del corazón de Europa. Después de desayunar vamos a descubrirla en una visita panorámica por algunos de sus lugares más destacados: el Barrio Judío, que seduce con sus sinagogas y cementerios; la Plaza de la Ciudad Vieja, en la que destaca el Ayuntamiento con su reloj astronómico medieval y la iglesia de San Nicolás; la iglesia gótica de Santa María de Tyn; el Puente de Carlos IV o la Plaza Wenceslao, corazón de la urbe.

Después tendremos tiempo libre para seguir admirándonos con el encanto de Praga. Es imprescindible probar la cerveza checa y comprar recuerdos del elegante cristal checo. Otra experiencia mágica es asistir a una representación de teatro negro o de marionetas, dos actividades de gran popularidad.

El espectáculo del Castillo de Praga al atardecer es una de esas escenas que se quedan grabadas en la retina. Podremos disfrutarlo en la visita opcional de Praga Santa, que nos permitirá conocer los secretos de este conjunto de palacios y edificios conectados por callejuelas estrechas y pintorescas. Se trata del castillo más grande del mundo, que alberga, entre otros monumentos, la Catedral de San Vito (símbolo de Praga y de toda la República Checa), el Antiguo Palacio Real y el Callejón del Oro, con pequeñas casas de colores que cobijaron a orfebres y que ahora albergan un auténtico tesoro de artesanía local.

Ponemos así fin a nuestro día para regresar a nuestro hotel y relajarnos.

Día 5: Praga (opcional a Karlovy Vary). Al reclamo de los manantiales.

RÉGIMEN Desayuno
Transporte Autocar, minibús o van
ALOJAMIENTO Hotel

La historia embelesa a cada paso que se da por las calles de Praga: todos los estilos se funden en las mil caras de la ciudad, que hoy, después de desayunar, podremos seguir descubriendo a nuestro ritmo en un día libre.

Otra opción magnífica es conocer la cercana ciudad—balneario de Karlovy Vary en una visita opcional. Allí la arquitectura rococó, con casas de colores pastel, destaca y adquiere mayor esplendor por el entorno, con frondosos bosques de infinita belleza.

El emperador Carlos IV fundó Karlovy Vary en el siglo XIV, atraído por las propiedades de las aguas termales de la zona, que cuenta con 80 manantiales. Pero la ciudad alcanzaría su máximo esplendor con la llegada del ferrocarril, en el siglo XIX, que permitió que se desplazasen hasta allí la aristocracia europea y las elites culturales y artísticas. Genios como Strauss o Beethoven llegaron a disfrutar de los tratamientos termales.

Más allá de las propiedades medicinales de sus aguas, que la gente aprovecha bebiendo directamente en jarras que llevan consigo, destacan las columnatas del Mercado, bellísimas, construidas alrededor del río Teplá para que quienes hasta allí llegaban en busca de descanso y curación pudieran pasear sin importarles la lluvia o la nieve.

Llegamos así al final de la jornada y regresamos a nuestro hotel, donde disfrutaremos de un reparador descanso.

Día 6: Praga — Budapest. Cuando el camino es el viaje.

RÉGIMEN Desayuno. Cena
Transporte Autocar, minibús o van
ALOJAMIENTO Hotel

Coge energías en el desayuno, porque el día de hoy promete ser intenso. Vamos a poner rumbo a Budapest, la capital de Hungría, pero ten los ojos bien abiertos durante el camino, porque te va a fascinar.

Cuando salgamos de Praga vamos a atravesar Bohemia y Moravia, dos de las regiones históricas de la República Checa. A nuestro paso aparecen grandísimas extensiones, de paisajes con colores únicos y una luz verdaderamente deliciosa. Sin duda, se trata de la introducción perfecta a la magia de Budapest.

La capital de Hungría compite en belleza y encanto con Praga. Atravesada por el Danubio, maravillosos puentes unen sus dos ciudades históricas, Buda y Pest. Hoy podremos tomar un primer contacto con la ciudad antes de ir a nuestro hotel a descansar y prepararnos para una intensa jornada de belleza e historia.

Día 7: Budapest. La magia del Danubio.

RÉGIMEN Desayuno
Transporte Autocar, minibús o van
Visitas Panorámica de Budapest
ALOJAMIENTO Hotel

Excitante y acogedora, monumental y romántica, Budapest te va a conquistar desde el minuto uno. Después de desayunar vamos a conocer algunos de sus enclaves míticos en una visita panorámica.

Comenzaremos con la Plaza de los Héroes y su impresionante conjunto escultórico, para continuar por el Parque Municipal o la elegantísima Avenida Andrassy, considerada como la más bella de la capital húngara y salpicada de innumerables palacios y palacetes, a cuál más hermoso.

No faltarán en nuestra visita los maravillosos puentes que cruzan el Danubio: el Puente de las Cadenas (el más antiguo de la ciudad) o los de Isabel (construido en homenaje a la emperatriz Sisi) y Margarita. No pierdas detalle de los emblemas de la ciudad que encontrarás en algunos de ellos: el águila imperial de Francisco José o el pájaro turul del Puente de la Libertad.

Proseguiremos hacia Buda, donde nos dejaremos llevar por la personalidad de sus calles pintorescas y sus edificios neobarrocos y nos impresionaremos con el gigantesco Parlamento. Una de las mejores vistas de la ciudad la obtendremos desde el Bastión de los Pescadores, una terraza de estilo neogótico y neorrománico.

En la tarde tendremos tiempo libre para seguir sorprendiéndonos con los mil encantos de Budapest, cuyo centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y ya en la noche, tendremos la opción de disfrutar de una experiencia única: un paseo lleno de romanticismo por el Danubio antes de vibrar con una Goulash Party, una cena típica amenizada con un espectáculo folklórico de música húngara.

Y tras un día lleno de emociones, regresaremos a nuestro hotel para coger fuerzas para el último tramo del viaje.

Día 8: Budapest — Viena. La elegancia de una ciudad fascinante.

RÉGIMEN Desayuno. Almuerzo
Transporte Autocar, minibús o van
Visitas Panorámica de Viena
ALOJAMIENTO Hotel

Nos despedimos de Budapest con el objetivo puesto en otra de las ciudades imperiales que destilan elegancia y belleza: Viena.

Después del desayuno partiremos y, tras atravesar la Llanura Panónica, llegaremos a la capital austriaca. Tras el almuerzo comienza nuestra ruta por los lugares más bellos de esta ciudad histórica, que conoceremos en una visita panorámica.

La monumental avenida Ringstrasse articula la vida de Viena. Tiene más de 5 kilómetros de longitud y en ella se encuentran algunos de los edificios más importantes de la ciudad, verdadero símbolo del estilo historicista. Veremos el Parlamento, la Ópera, los museos de Historia del Arte y de la Historia Natural, el Ayuntamiento, la Bolsa o la Iglesia Votiva.

Después llegaremos al corazón de Viena, una zona peatonal que tiene como centro la catedral de San Esteban, cuya torre con forma de aguja, de estilo gótico, se ve desde distintos puntos de la ciudad. Podremos descubrirla libremente y quedarnos prendados del Tejado de los Azulejos, formado por más de 250.000 piezas; el interior con distintos estilos arquitectónicos; y, si nuestra forma física nos lo permite, el mirador de la torre, al que se accede por una escalera de caracol. El esfuerzo merece la pena, porque desde esos 137 metros de altura se obtiene una vista mágica de la ciudad.
También podremos ver los patios del Palacio Imperial de Hofburg, que fue residencia de los Habsburgo durante más de seis siglos. Allí se encuentran los Apartamentos Imperiales, varios museos (entre ellos, el de la legendaria Sissi), la Biblioteca Nacional Austriaca o la Escuela de Invierno de Equitación.

No hay que perderse un paseo por la Kärntner Strasse (la calle principal de Viena, perfecta para compras) ni por el Graben, donde se levanta la famosa Columna de la Peste que Leopoldo I mandó construir para celebrar que la plaga de peste de 1679 había terminado.

El día ha sido largo y va haciendo falta el descanso, así que regresamos a nuestro hotel para relajarnos mientras repasamos algunas de las mejores fotos del día.

Día 9: Viena. Un viaje sonoro.

RÉGIMEN Desayuno
Transporte Autocar, minibús o van
ALOJAMIENTO Hotel

Viena es cultura y elegancia. Lo vimos ayer y hoy podremos seguir disfrutándola sin prisas ni mapas, a nuestro ritmo, porque disponemos de todo un día para enamorarnos por completo de la que fuera capital cultural de Europa, rivalizando con París.

En nuestro segundo paseo por la capital austriaca no puede faltar el Prater con la Noria Gigante o la iglesia de San Carlos Borromeo. Pero, sobre todo, hay que apuntarse a una de las tradiciones más famosas de Viena: dejarse conquistar por el viaje en el tiempo que supone introducirse en algunos de sus cafés clásicos.

Claro que si algo distingue a Viena es la música y hoy podremos conocer más de cerca este patrimonio cultural con una visita opcional de la Ópera. El Teatro de la Ópera de Viena acoge la Ópera Estatal de Viena, la compañía operística más importante y famosa del mundo. Se inauguró en 1869 con la obra de Mozart Don Giovanni y lo cierto es que entonces no gustó su estilo renacentista, lo que sumió en la tristeza y provocó la muerte de los dos arquitectos encargados de la obra. Allí pueden disfrutarse espectáculos desde 3 y 4 euros, pero hay que armarse de paciencia, pues estas entradas asequibles solo se ponen a la venta dos horas antes del evento.

La visita opcional también incluye el Palacio de Schönbrunn, que fue la residencia de verano de la familia imperial. Allí vivieron María Teresa, Francisco José y la archiconocida Sissí. Pero, además del romanticismo, este palacio también fue escenario de la firma del Tratado de Viena y acogió el encuentro entre Kennedy y Krushev en plena Guerra Fría.

Para terminar el día tenemos a nuestra disposición la opción de disfrutar de un concierto vienés. Será la mejor forma de dejarnos llevar por la armoniosa melodía de las piezas más aclamadas de la tradición europea, en la que no faltan los valses que todos llevamos en la memoria.

Y así llegamos al final del día y regresamos a nuestro hotel para llenar las maletas con las experiencias vividas antes de regresar a casa.

Día 10: Viena — España. Volvemos a casa.

RÉGIMEN Desayuno
Transporte Autocar, minibús o van

Decimos adiós a Viena y a un viaje inolvidable por la Europa Imperial. Antes de ir al aeropuerto dispondremos de tiempo libre para un último paseo por la antigua capital del Imperio Austrohúngaro. Un buen plan es dar una vuelta por uno de sus cuidados jardines y una última parada en uno de los cafés vieneses con un bocado de tarta Sacher, el epílogo perfecto para un viaje majestuoso.

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