Circuitos y viajes Ecuador

Recorre el país de moda en Sudamérica

Ecuador es un país que lo tiene todo. Una cultura rica en patrimonio, naturaleza salvaje y arrolladora, pueblos y ciudades con mucho que hacer y una historia y tradiciones dignas de conocer y empaparse. Su gente hospitalaria, recibe al visitante con los brazos abiertos, ofreciéndole una experiencia única que jamás olvidará. Su monumental Quito, la marítima Guayaquil, sus tribus quechuas en el Amazonas ecuatoriano y muchas aventuras más es lo que ofrece Ecuador.

CIRCUITOS
4 circuitos
Ecuador: A tu aire: Ecuador expres Ecuador: A tu aire: Ecuador expres

Ecuador, 7 días

Visitando: Quito-Cotopaxi-Baños-Riobamba-Cuenca-Guayaquil

Vive a tu aire una experiencia indígena en Ecuador montado en coche. Admira el volcán nevado de Chimborazo, pasea por el Parque Nacional Caja y conoce la gran Guayaquil.

Ecuador: A tu aire: Ecuador Andino Ecuador: A tu aire: Ecuador Andino

Ecuador, 10 días

Visitando: Quito, Otavalo, Cotopaxi, Baños, Riobamba, Alausí, Cuenca, Guayaquil

Te espera un viaje a tu aire de 10 días por Ecuador. Móntate en el tren de la nariz del diablo, descubre la tradición en Guamote y visita la capital cultura de Cuenca.

Ecuador: Ecuador y Galápagos Ecuador: Ecuador y Galápagos

Ecuador, 11 días

Visitando: Quito, Otavalo, Riobamba, Cuenca, Guayaquil e Islas Galápagos

Descubre lo mejor de Ecuador en un completo recorrido por Quito, Cuenca, Guayaquil y descubre la biodiversidad de Galápagos.

Ecuador: Naturaleza y cultura en la mitad del mundo

Ecuador es uno de los países con mayor biodiversidad del planeta. Entre vestigios de su historia precolombina y una marcada huella colonial, este pequeño país deslumbra a visitantes de todo el mundo, atraídos por sus majestuosos volcanes, sus verdes selvas y sus ciudades llenas de encanto.

Con sus 283.561 kilómetros cuadrados, Ecuador es el cuarto país más pequeño de América del Sur. Un tamaño que no es proporcional a los tesoros que puede ofrecer al viajero. Quito, su capital, el primer lugar del mundo en ser declarado Patrimonio de la Humanidad te cautivará. Muy cerquita, además, se encuentra La Mitad del Mundo, ¡podrás tener a la vez un pie en el hemisferio norte y otro en el sur!. La ruta de los Andes hará las delicias de los más aventureros, donde además podrás impregnarte de la cultura indígena. Regatear en el mercadillo de Otávalos será toda una experiencia. Guayaquil, conocida como 'la perla del Pacífico', será un buen punto de partida hacia las Islas Galápago, todo un capricho de la naturaleza. Sus islas e islotes de origen volcánico quizá le roben esa esencia paradisíaca pero será poner un pie en ellas y enamorarte para siempre, especialmente los naturlovers. Tortugas gigantes, leones marinos o iguanas serán algunos de tus compañeros de viaje.

Quito

Asentada sobre un extenso valle en las faldas del volcán Pichincha, a 2.800 metros sobre el nivel del mar, Quito, es la segunda capital mas alta del mundo. Su centro histórico, de arquitectura colonial, está considerado como uno de los más espectaculares y mejor conservados de América, y sus calles están plagadas de iglesias y monasterios fascinantes.
La Plaza Grande se encuentra en el corazón de la ciudad, es el epicentro de la vida urbana, y cantidad de monumentos históricos la rodean. Brillan con luz propia la Catedral Metropolitana, que además de ser uno de los mas antiguos templos católicos de América Latina, guarda en su interior importantísimas obras de arte, y la Basílica del Voto, que es la obra de arquitectura neogótica mas relevante del continente. La Capilla del Hombre es el museo dedicado al pintor más célebre de Ecuador, Oswaldo Guayasamín, y colecciona también objetos arqueológicos de todo el país. Una de las calles mas atractivas de recorrer es La Ronda, con su aire bohemio y llena de música en directo. Y para conseguir unas vistas inigualables de la ciudad, la mejor idea es subir en el Teleférico, que deja a los visitantes en la parte alta de la ladera del imponente Pichincha.

Guayaquil

A orillas del océano Pacífico, es la ciudad más poblada y principal puerto comercial del país. En 1820 se convirtió en la primera ciudad ecuatoriana en declarar su independencia respecto del Reino de España, y es una parada obligatoria desde donde volar hacia las Islas Galápagos. Su atractivo mas característico es sin duda el Malecón Simón Bolívar, cuyo recorrido repleto de jardines, plazas y monumentos históricos ,refleja la alegre vida de la ciudad. En lo alto del cerro Santa Ana pueden contemplarse los mas bellos atardeceres, y un vetusto faro vigila de cerca al barrio de Las Peñas, el mas antiguo de la ciudad, con sus coloridas fachadas alegrando la vista a los visitantes. Una experiencia única es también descubrir la inmensa Plaza del Centenario, adornada con jardines y estatuas, en cuya parte central se alza la Columna de los Próceres, monumento que homenajea a los héroes de la independencia. Pasear por el Parque Seminario, donde viven cientos de iguanas, o realizar una excursión a la cercana Isla Santay, para explorar su impresionante reserva natural, son otras de las grandes atracciones que esta bella ciudad ofrece.

Cuenca

Extendida a lo largo y ancho de un valle, en mitad del hermoso paisaje andino y atravesada por cuatro ríos, se ubica esta ciudad llamada “la Atenas de Ecuador”, por la enorme pasión que despierta la cultura entre sus habitantes. Su increíble casco histórico está declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, con multitud de iglesias y monumentos con gran historia recorriendo su emblemática Calle Larga. Rodeando el Parque Abdón Calderón se hallan, la Catedral de la Inmaculada Concepción, que mezcla arquitectura románica, neoclásica y gótica, y la Iglesia del Sagrario, construida en el siglo XVI, y que guarda en su interior un interesante museo de arte religioso. Además de una gran variedad de museos, llama especialmente la atención el Complejo Arqueológico de Ruinas Incaicas, donde descansan las ruinas de la antigua ciudad Inca de PumaPungo. Merece también la pena pasear por la Plaza de las Flores, en la que es fácil ver a los lugareños luciendo sus vestimentas tradicionales, y disfrutar de los vivos aromas y colores de sus florerías.