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El Altiplano

La región más maya de Guatemala

Quetzaltenango es la ciudad que tiene todo en su justa medida. Lo suficientemente grande como para contar con los servicios necesarios y lo suficientemente pequeña como para mantener todo su encanto. Es más ordenada, limpia y segura que casi todas las demás grandes localidades de Guatemala y el viajero que se acerca a ella suele ser muy respetuoso con el entorno. Quetzaltenango tiene varios lugares de interés y es una buena base para acercarte hasta la cima del volcán Tajumulco –el lugar más alto de Centroamérica- o hacer la ruta de tres días por el lago Atitlán, entre otras opciones.

Antes de darte un agradable paseo por la ciudad, debes saber que casi nadie la llama por su largo nombre oficial, sino que usa Xela, una abreviación del nombre original en quiché, Xelajú. Empieza tu recorrido por el Parque Centroamérica, donde se concentra buena parte de los puntos de interés de la localidad. Fotografía el Templo Abesta y la blanca fachada de la iglesia del Espíritu Santo, adéntrate en el Museo de Historia Natural, contempla la Municipalidad y date una vuelta por el elegante Pasaje Enríquez. Y después, da un salto al exterior para visitar alguno de los volcanes de los alrededores o apuntarte a los variados circuitos organizados. Huehuetenango también tiene su propio apodo para simplificar su nombre: casi todo el mundo la llama Huehue. Es la ciudad perfecta para captar toda la esencia guatemalteca porque hay pocas localidades tan auténticas como esta urbe situada a los pies de los espectaculares montes Cuchumatanes -¿sabías que es la cordillera más alta de Centroamérica?-. Quizá no llame la atención por sus monumentos, pero es una localidad con alma, bellas vistas, una estupenda red de restaurantes y hoteles y, además, tiene un mercado indígena que se llena todos los días de vendedores que llegan desde toda la comarca. Uno de los lugares imperdibles del Altiplano guatemalteco es el impresionante mercado de Chichicastenango. Ahora bien, no te quedes sólo con su principal atracción, porque Chichi, como popularmente se la conoce, es una localidad preciosa, situada en un entorno idílico entre valles y montañas, con calles empedradas y tejados rojos que le dan un encanto de otro tiempo. Eso sí, ten en cuenta de que tu visita no estará completa si no pasas por ella un jueves o un domingo, cuando una enorme cantidad de vendedores instalan sus puestos para participar en uno de los mayores mercados del país.

No puedes perderte

¿Te apetece ser voluntario?

La zona que rodea Quetzaltenango es perfecta para probar con el voluntariado, porque hay varias organizaciones sin ánimo de lucro que trabajan en proyectos sociales en pueblos quiché. Hay numerosas opciones tanto por el tipo de trabajo como por el tiempo, desde una o dos semanas hasta un año.

En ruta por los pequeños pueblos de los alrededores

Hay mil opciones para visitar en los alrededores de Xela, desde volcanes hasta cascadas pasando por riberas ceremoniales en una laguna o aguas termales. Pero si quieres sumergirte en la vida de los lugareños, nada mejor que visitar los pequeños pueblos de la región en los días de mercado. ¡Es toda una experiencia!

Un agradable paseo por el centro

Comienza tu visita a Huehue dando un paseo por el Parque Central, entre frondosos árboles e imponentes edificios como la Municipalidad o una preciosa iglesia neoclásica. Y no te pierdas, a unos cuatro kilómetros de allí, la zona arqueológica de Zaculeu, un centro religioso-defensivo de los mam.

Mucho más que el mercado

Chichicastenango merece una visita más allá de su famoso mercado. Prueba, por ejemplo, a adentrarte en el estupendo Museo Arqueológico, fotografía el espectacular Pascual Abaj –piedra de sacrificios- o, simplemente, date un paseo por sus calles adoquinadas.

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