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Cartago

Los vestigios de un pasado lejano y esplendoroso

La larga historia de Cartago se remonta a inicios del siglo IX a. C. La ciudad ha sido sometida al control de numerosas potencias dominantes a lo largo de los años, alzándose victoriosa en muchas ocasiones y haciendo sombra a Roma, la gran capital del Imperio Romano. En la actualidad recibe cientos de visitantes al día que no quieren perderse su precioso yacimiento y pasear frente al mar de la actual ciudad de Cartago.

Las ruinas del lugar rememoran un pasado que se debate entre la leyenda y la realidad, dado que su fundación más onírica se la atribuyó Virgilio en su Eneida a la princesa Dido, primera reina de Cartago. Pero la mayoría de los expertos concluyen que fue creada años más tarde por emigrantes fenicios procedentes de Tiro. Sea cual sea su naturaleza primera, lo que no pasa por alto es la belleza de sus restos Patrimonio de la Humanidad que flanquean la ciudad actual (poblada por tunecinos pudientes) frente el mar del golfo de Túnez. Se puede llegar en transporte público desde la capital tunecina, por eso, además de por sus motivos históricos, este enclave es uno de los más visitados por los viajeros que se desplazan a Túnez.

La ciudad sufrió ataques en diversas épocas históricas, y sus momentos de máximo esplendor se vieron ensombrecidos por su posterior destrucción casi total. Los restos que podemos ver hoy en día son el legado que dejó Julio César al refundar la ciudad y convertirla en la capital africana del Imperio Romano. Los más importantes vestigios que no podremos perdernos en nuestra visita serán los puertos púnicos, marcados por la importante enfrenta entre Cartago y Roma en las trascendentales Guerras Púnicas; el teatro de Adriano, perfectamente reconstruido a día de hoy y que cumple con las funciones por las que fue creado inicialmente: acoger espectáculos musicales. Pero la foto que vamos a querer hacernos es la de las termas de Antonino, el yacimiento más importante de la ciudad. Además de imaginar como debía ser el edificio termal en su época de máximo apogeo, el turquesa del mar de fondo da la oportunidad de gozar de una postal única que resumirá a la perfección nuestro viaje a Túnez.

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