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La ciudad de las maravillas

Esencia oriental

En Pekín, Beijing para los locales, se combinan los escenarios propios del progreso del siglo XXI con la herencia de siglos y siglos de dominio imperial. Ambos conviven en una ciudad excepcional, repleta de rincones de excepcional belleza y significado, marcados por la historia y la tradición, y por un marcado sentido trascendente de la vida en la Tierra. Unos días en Pekín dan para mucho, tanto que se forjan como inolvidables.

Esta tierra maravillosa cuenta con la Gran Muralla China como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno: una obra excepcional, única. Pasear por ella es, sin duda, una experiencia incomparable, un lujo accesible a solo unos kilómetros de la capital, un emblema de lo que el pueblo chino es capaz de hacer.

La propia ciudad alberga todo tipo de extraordinarios enclaves, como sucede con la Ciudad Prohibida: pocos lugares en el mundo son tan evocadores de tiempos legendarios como este complejo palaciego. Un ejemplo de belleza y majestuosidad marcado por el sello de la espiritualidad oriental. Pekín es tan grande y única que la lista de lugares a visitar y no olvidar es increíble, desde el mayor templo budista fuera del Tíbet a un imponente parque público que forma parte indisoluble de la vida cotidiana de la ciudad, pasando por el excepcional Palacio de Verano, 'Jardín de la Salud y la Armonía’. Todos forman parte de una conjunción de edificios y naturaleza único en el planeta.

Inolvidable Pekín

La Gran Muralla: una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno

En un país repleto de maravillas, la Gran Muralla China lo es oficialmente, al ser considerada una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, uno de los lugares más visitados y admirados del mundo. A muy poca distancia de Beijing, se construyó, desde el siglo V, como defensa frente a las invasiones de los pueblos del norte y es objeto, por su colosal tamaño, de todo tipo de curiosidades (y de mitos, como que se puede ver desde el espacio). La parte cercana a la capital china es una de las mejor conservadas.

Cargados de Historia

La Plaza Tiananmen ( de la Puerta de la Paz Celestial) sorprende a todo el que pasa por ella por sus dimensiones, un excepcional espacio abierto que ha pasado a la historia por las enormes concentraciones en época de Mao y por las protestas ciudadanas que aparecieron en los informativos de todo el mundo en 1989. Lo mismo sucede con la fascinante Ciudad Prohibida, residencia de los emperadores chinos y de su corte a lo largo de los siglos, y escenario inolvidable de la película ‘El último emperador’, de Bernardo Bertolucci, en la que se evocaba a la perfección la magnificencia de este lugar que no deja indiferente a nadie.

Prodigios de belleza oriental

El Palacio de Verano, a solo doce kilómetros de la capital, es otro de los enclaves que sorprende al visitante por su extraordinaria belleza. Denominado en chino ‘Yí Hé Yuán’, 'Jardín de la Salud y la Armonía’, cuenta, desde 1998, con el reconocimiento de la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. En él se alternan la belleza de los edificios con la propia del entorno natural, al lado del Lago Kunming. Ya en la ciudad, el Templo del Cielo (Tian Tan), destaca por su grandeza y distinción en el parque en el que se encuentra. Lugares inolvidables.

Cielo y Tierra

La imponente y trascendente presencia de los templos en estas tierras asiáticas se demuestra con más ejemplos, como el del Templo de los Lamas de Pekín, el más importante fuera del Tíbet, con varios edificios coronados por tejados dorados. En cuanto al Parque Jingshan (‘Jingshan’ significa ‘Colina de la Perspectiva’), es un enorme parque público pegado a la Ciudad Prohibida, en el que, además de disfrutar de la naturaleza, permite contemplar el ritmo cotidiano de la vida de muchos pequineses, que pasean, hacen tai chi, contemplan el paisaje, etc.

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