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Los monumentos y ciudades más reconocidos de Alemania

Descubre Alemania y sus numerosos patrimonios

Alemania presume de contar con 42 lugares reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Iglesias, castillos, catedrales, ciudades, monasterios o palacios han obtenido a lo largo de los años este preciado reconocimiento de la ONU que asegura, bajo un alto nivel de exigencia, la conservación y mantenimiento adecuado de los monumentos.

La lista de los lugares Patrimonio de la Humanidad alemanes es larga, pero si dispones de poco tiempo y tienes que seleccionar, probablemente una de las mejores opciones es Lübeck, la que dicen es la ciudad de los mil monumentos. Este diamante del siglo XII te dejará encandilado desde el primer momento cuando pasees por sus calles y descubras la historia de la potente Liga Hanseática. Cruza la famosa puerta Holstentor y disponte a moverte entre altas iglesias y preciosas viviendas medievales.

En el norte del país, cerca de la frontera con Dinamarca, te espera Bamberg. ¿Sabías que la llaman la Roma de Franconia? Esto se debe a que se levantó sobre siete colinas, como la capital italiana. Bamberg lleva muy a gala ser una de las ciudades más bellas de Alemania. Apenas sufrió daños en la Segunda Guerra Mundial y por eso conserva casi todos los edificios originales, lo que multiplica su encanto, ya que hay una enorme mezcla de estilos arquitectónicos.

A medio camino entre las dos anteriores ciudades, detente en Quedlinburg, cuyo casco histórico recibió la distinción de la Unesco en 1994. Cerca de 1.400 casas levantadas hace seis siglos conforman una de las ciudades antiguas más espectaculares de Alemania. Además de las pintorescas viviendas de madera, visita sus espléndidas iglesias.

Y para completar tu recorrido por ciudades Patrimonio de la Humanidad, nada mejor que darte un salto a Weimar, una pequeña localidad de Turingia. Por sus calles han pasado Goethe, Schiller, Liszt, Strauss, Nietzsche y numerosos artistas vinculados a la Bauhaus, fundada allí en 1919. La ciudad que dio nombre a la república democrática del periodo de entreguerras es hoy una coqueta mezcla de palacios, jardines, paseos y plazas donde pasar una jornada inolvidable.

No puedes perderte

El mejor regalo de Lübeck, un mazapán

Si no sabes qué comprar como recuerdo de tu paso por Lübeck, entra en la pastelería Hederegger y pide uno de sus famosos mazapanes. Lleva haciéndolos desde hace siglos, aunque alcanzaron una gran fama por toda Europa en el XIX. Está hecho de almendra dulce de Venecia mezclada con azúcar y esencias aromáticas.

Tómate una cerveza en Bamberg

Cualquier sitio de Alemania es bueno para tomarse una cerveza, pero cuando llegues a Bamberg descubrirás por qué tiene una fama bien ganada por todo el país. Hay más de diez cervecerías en la ciudad y casi un centenar en los alrededores, así que no tendrás problemas para elegir dónde saborear esta bebida fundamental en la gastronomía germana.

Escuchando música celestial

La Sitftskirche St Servatius, situada en Quedlinburg, es una de las iglesias románicas más importantes de Alemania gracias a sus fabulosos tesoros y capillas. Además, si la visitas entre junio y septiembre, puedes disfrutar de conciertos de música clásica en un entorno privilegiado.

Una excursión dura pero necesaria a diez kilómetros de Weimar

Si tienes tiempo durante visita a Weimar, prepárate para alejarte del ambiente ilustrado y cultural que destila la ciudad y hacer una visita tan dura como necesaria. A sólo 10 kilómetros al noroeste de Weimar encontrarás el museo, el monumento y los restos del campo de concentración de Buchenwald, donde fueron asesinadas casi 60.000 personas durante el nazismo.

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