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Por su naturaleza

Paisajes que atrapan

Si bien en las grandes ciudades de Myanmar como Rangún o Mandalay nos encontraremos con un ambiente caótico en el que predomina el trajín de motos y de transeúntes, en las afueras el entorno es mucho más bucólico, y se caracteriza por la tranquilidad, el ruido de la naturaleza al moverse con el viento y el cielo estrellado.

El paisaje birmano es espectacular. En él nos encontraremos con imponentes y verdes montañas, canales de agua, terrazas de arroz y de plantaciones de todo tipo, así como paradisíacas playas rodeadas de palmerales y bosques de orquídeas que parecen proteger a los jardines flotantes que se sitúan al lado de los lagos y que están llenos de vida. Myanmar es un espectáculo visual y nosotros estamos a punto de ser testigos de ello. En este país viviremos experiencias que recordaremos toda la vida, ya sea en sus bulliciosas ciudades o en sus localidades más pequeñas. Este territorio tiene muchísimo que ofrecer. ¿Preparados para descubrirlo?

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La magia del lago Inle

El lago Inle desprende paz y tradición. Es el segundo lago más grande del país, ya que tiene 100 kilómetros de largo y 5 de ancho, pero también es uno de los más altos, pues está situado a unos 884 metros sobre el nivel del mar. Es un destino turístico muy popular por sus aldeas y mercados flotantes. De hecho, sus aguas bañan alrededor de 200 localidades, siendo la más poblada Nyaungshwe.

Los monos del Monte Popa

Una de las estampas más bonitas de Myanmar la encontramos en el Monte Popa, un volcán latente situado a unos 1518 sobre el nivel del mar. Se encuentra en pleno centro del país, en las afueras de Bagan y destaca por ser un lugar de peregrinación. Sobresale de su cima una hermosa pagoda, a la que podremos acceder tras subir 777 escalones con los pies descalzos, es una de las normas de este lugar. Lo mejor de todo será que durante la excursión nos acompañarán los monos, quienes campan a sus anchas a lo largo de la escalinata.

Ngapali Beach, paraíso turquesa

Los viajeros que quieran conocer un auténtico paraíso y desconectar de la rutina, deberán dirigirse hasta Ngapali Beach, un tesoro bañado por las aguas del Golfo de Bengala. Se trata de un idílico rincón birmano que se caracteriza por tener el color blanco de su arena, que contrasta fuertemente con el tono turquesa del agua y el verde de los palmerales, altos y frondosos, que acompañan a la playa a lo largo de sus siete kilómetros de extensión.

Las cuevas de Pindaya y los budas

Al norte de Kalaw, en concreto en la ciudad de Pindaya, es donde se encuentra un asombroso sistema de cuevas situado en una cresta de piedra caliza: la pagoda-cueva de Shwe Oo Min. Este enclave es un lugar de peregrinación budista y está repleta de figuras de Buda. Hay más de 8.500 y la mayoría de ellas han sido donadas por lo fieles a lo largo de los años. Aquí vamos a sentir de cerca el espíritu de Buda. ¿Preparados para recibirlo?

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