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Quebec

Una ciudad de cuento de hadas

Quebec es una ciudad eminentemente francófona. En su historia se mezclan influencias británicas, francesas y amerindias que se han trasladado a su presente en forma de rico patrimonio cultural. Es la capital de la provincia de Quebec y la ciudad está situada en la orilla norte del río San Lorenzo, uno de los principales de Norteamérica debido a su gran anchura y por conectar la región de los grandes lagos con el Océano Atlántico, estableciendo una importante e histórica ruta comercial.

Quebec está considerada la cuna de la civilización francesa en América del Norte, siendo el francés la lengua oficial. Debido a su pasado multicultural, destaca por la hospitalidad y la cortesía de sus habitantes. La joya de Quebec es, sin duda, su casco histórico, conocido como Viejo Quebec y que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985. Se divide en la ciudad alta o Haute Ville y la Ciudad Baja, conocida como Basse Ville. La parte alta está situada sobre una colina y se conecta a la baja mediante un sistema de escaleras y un funicular. Se trata de un recinto amurallado que constituye una ciudadela en la que se encuentran iglesias, calles y plazas al estilo francés del siglo XVIII, toda una experiencia para los sentidos. La parte alta está presidida por el Chateau Frontenac, un castillo de estilo francés que a pesar de ser un hotel, es una de las principales postales de la ciudad. Pasear por el Vieux Quebec trasladará al visitante en el tiempo hasta una ciudad medieval francesa. Admirar la Plaza Real, callejear por el barrio Petit Champlain y sentirnos en París o disfrutar de los artistas callejeros en la calle Du Tresor, son algunas de las opciones que completarán la jornada con pequeñas tiendas y encantadores restaurantes. En el centro histórico, merece una visita la basílica de Notre Dame, la catedral más antigua de Norteamérica así como una caminata por la Terraza Dufferin, un paseo de madera construido a los pies del Chateau Frontenac y con unas espectaculares vistas sobre el río San Lorenzo. Los viajeros que quieran adentrarse en la espectacular naturaleza que ofrece Canadá, encontrarán la cascada de Montmorency a tan solo a trece kilómetros de Quebec, un impresionante salto de agua de 83 metros, que supera en 30 metros a las cataratas del Niágara. Los más atrevidos, pueden cruzar la cascada por un puente colgante situado sobre la parte más alta del salto.

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