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Malinas

La ciudad del emperador Carlos V

Esta metrópoli rebosa historia por todos lados y puede palparse en cualquiera de sus rincones, ya sea en las fachadas de sus asombrosos monumentos, en sus radiantes iglesias, alegres plazas o en las orillas del río Dijle que abraza la ciudad y atraviesa su casco histórico.

Antiguamente, antes de que Bélgica fuera independiente, este emplazamiento fue el corazón de los Países Bajos. Aquí fue donde residió durante 15 años el emperador Carlos V, quien vivió en el Palacio de Margarita de York y también en el de Margarita de Austria, su tía. Este último recinto respira tranquilidad y fue la primera construcción renacentista de los Países Bajos. Un hecho curioso es que en Malinas es donde los viajeros podrán encontrar la cerveza Gouden Carlou y la fábrica que la elabora, Het Anker. ¿Sabéis de dónde le viene el nombre? Pues resulta que ésta era la cerveza favorita de Carlos V, de ahí el nombre de Gouden Carolus (Carlos de Oro

Pasear por esta urbe es un auténtico gozo. Combina la tranquilidad del campo con el animado ambiente de la ciudad. La Gran Plaza de Malinas rebosa alegría y acoge una espléndida colección de edificios barrocos dignos de conocer, entre los que destacan la Catedral de San Romualdo, construida en el siglo XIII y con una imponente torre de 97 metros que se ha ganado el título de campanario más grande de Flandes; el Ayuntamiento (llamado Schepenhuis), un edificio que parece un pequeño castillo de color blanco; así como las fachadas de Haverwerfs, las tres más hermosas de la ciudad, que datan del siglo XVI y cada una representa una idea diferente: San José, el diablo y el paraíso.

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