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Túnez

Un bello cruce de caminos y culturas

La ciudad de Túnez alberga en su interior un amplio crisol de culturas y contrastes únicos, debido a su situación geográfica estratégica. Su rico patrimonio e historia se reflejan en cada rincón de las calles de esta ciudad mediterránea. La capital de la República de Túnez cuenta con una de las más bonitas medinas de todo el mundo, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Mundial en el año 1979.

Esta ciudad enseña al viajero los vestigios de cada época pasada. Permite un recorrido desde el momento en que se construyó la medina, con sus estrechas y caóticas calles que parecen sacadas de un decorado de cine, hasta el más moderno barrio creado frente al mar propulsado por la dominación francesa. La avenida Bourguiba, de estilo europeo, también es de obligada visita para conocer las distintas facetas de esta capital africana que vive a orillas del Mediterráneo.

Aunque la red que tejen las callejuelas de la medina ya podría considerarse un monumento en sí misma, este centro histórico de Túnez alberga más de 60 edificios de gran valor y alta trascendencia. El punto que lo originó todo está en la mezquita Al-zaytuna, la mezquita del Olivo. Junto a ella se establecieron los primeros artesanos formando los conocidos zocos que, al igual que en todas las medinas del mundo árabe, ocupaban su espacio dependiendo de su producción. Los oficios más nobles y menos ruidosos se emplazaban junto a la mezquita, los más sucios quedaban en la parte más exterior. Recorrerlos hoy en día va a ser una experiencia única en esta ciudad, que presenta un marcado contraste entre la cultura del mundo árabe y la mediterránea.

Si salimos del entramado de la medina por la puerta conocida por los europeos como la Puerta de Francia (su verdadero nombre es Bab Bhar) llegaremos a Ville Nouvelle, una ciudad totalmente diferente con aire provincial casi idéntica a las que podemos encontrar en Francia, al otro lado del Mediterráneo. Aquí todo tiene un aire más ordenado y mucho cool. Los cafés de estilo parisino se llenan de gente hablando por sus teléfonos móviles mientras toman un te con piñones sin importar si son locales o viajeros. El entramado de calles tiene forma rectilínea, y su avenida principal es la de Bourguiba, centro de la Ciudad Nueva. Contiene un gran número de mansiones y edificios públicos importantes edificios como el Teatro Municipal, de estilo Art Nouveau.

Para acabar de tejer en nuestras cabezas el concepto de mestizaje que tan bien se refleja en Túnez, tendremos que conocer la catedral de culto católico de San Vicente de Paul, de puro estilo neobizantino, incluyendo también algunos rasgos neoárabes y neogóticos. El edificio de gran belleza es la sede del obispo de la diócesis de Túnez. La coexistencia entre culturas y formas de pensar que se extiende por todo el país se refleja claramente en cada centímetro de la bella capital de Túnez.

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