Una isla con sello propio

Sellos de Mauricio: objeto de coleccionista

Pionera en la creación de sellos para el correo postal, Mauricio alberga una de los historias más curiosas del mundo filatélico. Y es que un descuido convirtió una pequeña tirada de sellos en los más caros del planeta. Viaja hasta allí y descubre por qué la historia de Mauricio tiene sello propio.

Hoy en día los viajeros más jóvenes considerarán los sellos como un objeto de museo o coleccionista. Y, efectivamente, lo son. Pero no hace tanto la comunicación epistolar era la más habitual. Y fue precisamente en Mauricio, entonces colonia británica, donde se emitieron los primeros.

¿Y por qué estos primeros sellos emitidos en Mauricio tienen importancia mundial? La razón, como en muchas ocasiones sucede, responde a su error o a un supuesto descuido. La historia cuenta que la mujer del gobernador de la colonia quiso celebrar un gran baile que traspasara fronteras, por lo que decidió producir las estampillas de moda para realizar su invitación postal.

Los sellos hasta entonces eran abonados por el destinatario. Esto cambió y, para identificarlo, en los sellos se estampaban las palabras “Post Paid”. Sin embargo, los que se emitieron por encargo de la mujer del gobernador en 1847 rezaban “Post Office”. Una confusión tan fútil, convirtió esta tirada en unas de las más caras del mundo.

Hoy en día, hay en el mundo un total de 26 sellos mauricianos, 14 rojos y 12 azules que muestran esta peculiaridad. Algunos se encuentran en colecciones privadas y otros en museos como el de Berlín. En 2016 un coleccionista anónimo llegó a pagar la astronómica cifra de 4 millones de dólares por una de estas valoradas estampas.

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