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Emblemáticos de Bruselas

La capital de Bélgica cuenta con obras dignas de admirar

La capital de Bélgica es la típica urbe que aúna los asombrosos edificios del centro histórico, con restos de la ciudad medieval y otros recintos más vanguardistas como la espectacular sede del Parlamento Europeo.

Bruselas es la ciudad ideal para los amantes de la arquitectura, quienes quedarán sorprendidos con la riqueza y elegancia que se aprecia en cada uno de ellos. Cada uno de los edificios más emblemáticos de esta atractiva urbe cuenta con una gran historia que puede palparse a simple vista, y todos los viajeros que se acerquen a ellos serán testigos de ello.

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La imponente Basílica del Sagrado Corazón

Sus 165 metros de largo, sus dos torres gemelas y su cúpula de cobre verde de 89 metros de altura y de un diámetro de 33 metros, hacen que la Basílica del Sagrado Corazón sea la quinta basílica más grande del mundo. Además de esto, este imponente edificio también cuenta con el título de ser la construcción más grande del mundo en Art Deco. Majestuosa y elegante, esta basílica recibe a los turistas amantes de la arquitectura, con una belleza descomunal. También es conocida con el nombre Basílica de Koekelberg, por estar ubicada en el municipio del mismo nombre. Una curiosidad: fue el rey Leopoldo II quien colocó la primera piedra de esta basílica en el año 1905. No obstante, su alzamiento tuvo que ser parado durante las dos Guerras Mundiales. Se finalizó el año 1969.

Vistas de infarto desde el Atomium

Uno de los símbolos de Bélgica, y de su capital Bruselas, es el Atomium, una imponente estructura que se alza en el parque Heisley, ubicado a las afueras de la ciudad. Este monumento, de 102 metros de altura y nueve esferas de 20 metros de diámetro, representa a los átomos que conforman un cristal de hierro, y fue el arquitecto André Waterkeyn quien lo diseñó para exhibirlo en la Exposición Universal del año 1958. Su éxito fue tan grande que se quedó en este enclave de forma permanente. En cada una de las esferas hay espacios reservados a actividades concretas y todas se conectan a través de túneles y escaleras mecánicas. No obstante, en la parte más alta se puede subir con ascensor. Ahí hay un restaurante y la panorámica que se tiene de Bruselas deja a más de uno sin aliento.

La admirable Catedral de Bruselas

La Catedral de Bruselas, conocida como la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, es uno de los tesoros que descansan en la capital de Bélgica. Con su nombre, este monumento rinde homenaje a los dos patrones de la ciudad. De hecho, en uno de los laterales de esta iglesia de estilo gótico hay una estatua de San Miguel que da la bienvenida a todos los que visitan este complejo religioso. La construcción de este impactante edificio empezó a principios del siglo XVIII, pero no fue hasta mediados del siglo XV cuando se terminó. En su fachada destacan dos espectaculares torres de 65 metros de alto y su interior está lleno de reliquias como el púlpito tallado de madera que tiene más de tres siglos, las estatuas adoquinadas en las columnas, los confesionarios de roble del siglo XVII y las piezas religiosas y litúrgicas que descansan en la Capilla del Santísimo Sacramento.

La pícara figura de Manneken Pis

Además de la Grand Place y el Atomium, Bruselas cuenta con otro gran símbolo: el Manneken Pis, una graciosa figura de unos 60 centímetros que representa a un niño pequeño desnudo orinando en el cuenco de la fuente. La estatua que hoy en día vemos ubicada en el centro histórico de esta localidad no es la original porque fue robada. Lo que podemos contemplar actualmente es una réplica de esta histórica figura, colocada en este punto de Bélgica en el año 1619. Las leyendas que rodean a este personaje son difusas. Si bien, es cierto que el Manneken Pis cuenta con un envidioso armario para muchas personas, ya que cuenta con más de 600 trajes diferentes. Es curioso destacar que esta figura tiene una hermana, Jeanneke Pis, una estatua de dimensiones similares que representa a una niña.

El barrio europeo de Bélgica

Al pensar en Bruselas, no es raro que a una le venga a la mente la imagen de un político o un hombre de negocios. Además de la espectacular belleza con la que cuenta la ciudad, en ella es donde se encuentra el Barrio Europeo de Bruselas, un entramado de calles en el que se agrupan las oficinas de las instituciones que tienen su sede en esta atractiva urbe. El más famoso de ellos es el Parlamento Europeo, lugar en el que se reúnen los diputados para debatir sobre la legislación, acordar los presupuestos de la Unión Europea y garantizar el funcionamiento de la Comisión Europea, también con sede en esta localidad. Una buena forma de conocer cómo funciona el Parlamento Europeo es en el Planetario que, a través de recursos multimedia, explica el funcionamiento y las principales actividades de esta entidad.

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