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Un cuento de hadas y la Dama de Blanco

Un cuento de hadas y la Dama de Blanco

Si este aperitivo histórico te ha abierto el apetito sigue leyendo para saciar el hambre. El corazón de la ciudad es la Plaza de Svornost (Plaza del Ayuntamiento). Rodeada por edificios barrocos y renacentistas no se trata de una plaza de grandes dimensiones pero sí enormemente acogedora. Frente a ella se encuentra la Columna de la Peste con una fuente construida en 1725 y dedicada a la Virgen en gratitud por haber evitado la epidemia.

Sigue caminando hacia el casco antiguo, un verdadero museo al aire libre que conecta sus calles empedradas con los principales monumentos de la ciudad. Una recomendación: recorre las calles de Horní y el barrio de Latrán. Aquí podrás disfrutar de una colorida escena de fachadas con murales pintados a mano, tabernas con sus nombres labrados, anticuarios y joyerías en las que el principal protagonista es el granate, la piedra semipreciosa que brindó a la ciudad gran parte de su riqueza. Vale la pena llegar hasta la Puerta de Budejovice, la única que queda de las nueve antiguas entradas a la ciudad. Desde la calle de Latrán puedes llegar hasta una colina donde se erige la verdadera joya de Český Krumlov : el impresionante Castillo de Cesky Krumlov. El complejo palaciego se compone de 40 casas y palacetes situados en lo alto de la colina convirtiéndolo en el segundo complejo de castillos más grande del país. Su construcción se remonta a 1240 y debido a que el castillo continuó expandiéndose hoy en día es una mezcla fascinante de estilos arquitectónicos.

Si las vistas desde la fortaleza te parecen extraordinarias espera a subir la Torre del Castillo o a pasear por su jardín Rococó. En cualquier caso, durante la visita del castillo a lo largo de la colina encontrarás tantos miradores que tu mayor dilema será decidir cuál es la perspectiva de mayor belleza. Fue construido por los Witigonen, la rama principal de la poderosa familia Rosenberg y es posible acceder a su interior y contemplar sus dependencias. Para poder entrar, según cuenta la tradición, deberás pedir permiso a Katherine, Vok y Theresa, los osos que guardan la entrada. Una vez dentro entenderás por qué el castillo es la joya preciosa de la ciudad. Si contemplas con detenimiento quizás puedas ver a la Dama de Blanco. Perchta von Rosenberg, la última descendiente del linaje. La visita al palacio gótico concluye en la llamada cocina negra el lugar donde solía aparecerse el fantasma de Perchta, para comprobar si se cumplía la tradición que ella misma estableció: ofrecer papilla dulce a los pobres el Jueves Santo. Desde el denominado “Castillo de Arriba”, contiguo al castillo original, puedes cruzar el viaducto que da acceso al pueblo o el puente de madera Lazebnicky Most. Antes de llegar a al casco antiguo párate en el curioso teatro barroco. Para finalizar la jornada puedes descansar en una de las numerosas terrazas a la orilla del río Moldava.

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