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Castillos y fortalezas que dejan huella

Un recorrido por la historia

Desde el castillo del Conde Drácula al bello palacio neorrenacentista de Peles, Rumanía está llena de magníficas construcciones impregnadas de la historia del país, y que nos transportan a través de leyendas y mitos hasta los tiempos de los caballeros teutónicos.

De todos los castillos, palacios y fortalezas medievales que se pueden visitar en Rumanía, el Castillo de Bran es, seguramente, el más popular y fotografiado. ¿Por qué? Muy sencillo: porque, según la leyenda, fue el lugar donde vivió el Conde Drácula. Al menos, es en esta imponente construcción, levantada en lo alto de una roca de 200 metros de altura, donde Bram Stoker situó la acción de su terrorífica novela. Sin duda, el Castillo de Bran es un punto de visita obligado para los viajeros que realicen la Ruta de Drácula por la región rumana de Transilvania, así como para aquellos que pasen por la ciudad de Brasov. Sin embargo, no es, ni mucho menos, el único castillo que merece la pena parar a conocer… El de Peles, por ejemplo, es una auténtica maravilla para los sentidos, y su arquitectura de estilo neorrenacentista con toques sajones nos hace viajar en el tiempo y soñar con aventuras y memorables batallas. La ciudadela de Rasnov, al sur de la ciudad del mismo nombre, y el castillo de Pelisor, junto al de Peles, completan el póquer de ases de las construcciones medievales rumanas más destacadas. Un póquer que nos dará la oportunidad de disfrutar a lo grande de la arquitectura del país, de su enorme patrimonio histórico, y de la magia y el misterio que nos transmiten sus castillos.

Construcciones rumanas que te encantarán

Castillo de Bran

Este castillo, rodeado de misterio y leyenda en torno al mito de Drácula, es una mansión medieval muy bien conservada, construida en lo alto de una alta roca. El Castillo de Bran, construido donde hubo una fortaleza de la época de los Caballeros Teutónicos, impresiona por sus torres y torreones. El castillo tiene unas 60 habitaciones, muchas de ellas conectadas por pasajes subterráneos en los que hay colecciones de muebles, armas y armaduras y a las que se llega a través de estrechas escaleras.

Castillo de Peles

El Castillo de Peles, construido como residencia de verano para el rey Carlos I de Rumanía y la reina Isabel de Wiedn, fue uno de los primeros de Europa en tener calefacción, electricidad, ascensor, alcantarillado y sistema de aspiración para la limpieza. El castillo es una mezcla de estilos: neorrenacentista, neobarroco, rococó, oriental, etc. Se convirtió en museo en 1953 y es tan espectacular por fuera como por dentro.

Ciudadela de Rasnov

La fortaleza, situada en un montículo en la parte sur de Rasnov, es uno de los puntos turísticos más importantes de Transilvania. Construida en el siglo XIII por los caballeros teutónicos alemanes para defender Transilvania de turcos y tártaros, la importancia de la ciudadela, que consta de una muralla exterior y una interior, radica en su emplazamiento, en pleno paso entre Valaquia y Transilvania, siendo una de las fortificaciones transilvanas mejor conservadas.

Castillo Pelisor

El Castillo Pelisor, situado en el parque junto al Castillo de Peles, se construyó como residencia de verano para el rey Ferdinand y su esposa la reina Marie. Pelisor es un castillo encantador de pequeñas dimensiones, mucho más sencillo y acogedor que el de Peles. En su interior hay verdaderos tesoros de las artes decorativas de finales del XIX. De sus 99 habitaciones, llaman, especialmente, la atención el dormitorio y la habitación de oro, el despacho del rey Ferdinand y el despacho de la reina María.

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