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Espacios naturales de gran belleza

El verde del bosque y el azul del Báltico

De los espesos bosques a los vertiginosos acantilados, de los bonitos jardines a los impresionantes parques nacionales, y de las verdes praderas a las profundas e intensas aguas del Mar Báltico. ¡La naturaleza letona tiene mucho que ofrecer al viajero ávido de experiencias!

El norte de Europa siempre ofrece agradables sorpresas para los viajeros que están acostumbrados a los espacios naturales del sur del continente. El Mediterráneo y el Báltico tienen en común prácticamente todo, excepto lo más importante cuando de experiencias viajeras se trata. Nos referimos a las sensaciones y emociones que transmiten a quien los contempla. Cálido y luminoso el primero, amplio y sereno el segundo. Bullicioso y lleno de vida uno, pausado y profundo el otro. El Mar Báltico constituye, no obstante, solo una parte del paisaje letón. Los extensos bosques del interior, de un verde intenso y siempre rodeados de un aura de misterio, son la otra mitad de un despliegue natural que apenas tiene comparación en el marco de la Europa Septentrional. Para disfrutar de la naturaleza de Letonia, nada mejor que visitar alguno de sus parques nacionales, como el de Gauja, o dejarse seducir por la magia del Báltico en lugares como el Golfo de Riga.

Los enclaves naturales esenciales de Letonia

Parque Nacional de Gauja

Este parque, de unos 100 km. cuadrados, el más antiguo e importante de Letonia, es una zona boscosa muy espesa, donde el árbol predominante es el pino. Gauja es un refugio de naturaleza y también de historia porque allí sobreviven las ruinas de varios castillos medievales, como los de Sigulda y el de Turaida. Fundado en 1973, es un lugar ideal para hacer excursiones en bicicleta o a pie y para practicar deportes extremos: bobsleigh, puenting desde el teleférico o aerodium, un túnel de viento que impulsa hacia el cielo como si se volara.

Cueva de Gutmanis

Esta cueva, de 19 metros de profundidad, está completamente cubierta de pinturas rupestres de más de trescientos años de antigüedad. Lleva el nombre de un curandero que, según cuenta la leyenda, utilizaba el agua de manantial de la cueva para sus remedios curativos. Se encuentra junto al río Gauja, en el territorio de Sigulda. Su aspecto un tanto lóbrego se endulza con la cantidad de inscripciones de enamorados, que desde el siglo XVII, graban en la roca sus promesas de amor.

Golfo de Riga

Se trata de un entrante entre Letonia y Estonia, cerrado por las islas de Ösel y Dagö. Es de origen glaciar y tiene una profundidad máxima de unos cincuenta metros. Los bosques de pinos llegan hasta el borde del mar, que tiene una salinidad muy baja. En el golfo podemos encontrar preciosas playas de arena blanca y aguas limpias, como, por ejemplo, la de Jurmala, a solo veinticinco kilómetros de Riga, con casitas de madera del siglo XIX.

Jardín de Vērmanes

El Parque Jardín Vērmanes, en el centro de Riga, debe su nombre a Anna Gertrud Vērmane, quien donó a la ciudad el terreno que hoy ocupa el parque y una gran suma de dinero. En el parque se pueden admirar varias estatuas, entre ellas una de la propia Sra. Vermane, una magnífica fuente, leones de piedra, etc. Durante los meses más oscuros del año, el parque se convierte en un cuento de hadas con lámparas, música y gigantescos hombres de nieve.

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