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La ciudad que te observa

La ciudad que te observa

Fundada por colonos sajones en el siglo XII, gran parte de su arquitectura es de origen germánico: techos altos y puntiagudos y estrechas ventanas en los áticos. Si te fijas, estas ventanas recuerdan a los ojos humanos. Una vez que veas los ojos de los tejados no podrás dejar de verlos. Por ello Sibiu es la ciudad que te observa.

Sibiu ha sido una de las más importantes ciudades amuralladas del sureste de Europa. Las murallas del sureste son las mejor conservadas. Se construyeron como tres anillos paralelos que defienden la ciudad. El primer muro exterior de adobe, el segundo de ladrillo rojo y el tercero está compuesto por torres ensambladas entre sí por otro muro de 10 metros de altura. Todas las estructuras están conectadas mediante laberintos de túneles y callejones, concebidos para asegurar la conexión entre la ciudad y las líneas de defensa. La atracción principal es la parte histórica de la ciudad que rodea la Ciudad Alta y la Ciudad Baja. Camina por sus calles empedradas, admira sus edificios y sumérgete en el ambiente local. Cada esquina de sus calles esconde joyas ocultas esperando ser descubiertas. Una buena opción para empaparse de la ciudad es comenzar por una de sus calles más hermosas: Strada Cetatii. Desde aquí podrás admirar el antiguo muro de la ciudadela donde 39 torres, cada una protegida por diferentes gremios, vigilaban el Sibiu medieval. Siguiendo por sus pintorescas calles la Plaza Schiller es una de las paradas obligatorias antes de detenerte en la Plaza Grande. La plaza ha sido el corazón palpitante de la ciudad desde el siglo XV y la mayoría de eventos y espectáculos se celebran en la misma.

Desde la Plaza Grande podrás ver el Ayuntamiento, el Museo Brukenthal y la Iglesia Jesuita. La Torre del Consejo (Turnul Sfatului) es otro indispensable en tu camino. En su base se encuentra el pasaje de acceso que conduce a la pequeña plaza de Lower Town. Un rincón acogedor para tomar un café, relajarse y disfrutar de las vistas. Muy cerca de la plaza podrás ver ell Puente de las Mentiras. Cargado de leyendas y crónicas, los locales aseguran que el puente tiene oídos y cada vez que escucha una mentira una pieza de su andamio se desprende. Continúa por las calles adoquinadas hasta la Plaza Huet donde podrás visitar la Catedral Evangélica de Santa María. Construida a finales del siglo XIII, esta pieza gótica se eleva a más de 73 metros sobre el casco antiguo. En el interior encontrarás esqueletos de piedra, tumbas del siglo XVII y el órgano más grande de Rumania. Sigue por el Pasaje de las escaleras para llegar hasta la Ciudad Baja, el lugar originario donde artesanos y fabricantes locales abrieron por primera vez sus tiendas. El gran imperdible de Sibiu no se encuentra en su centro y no es apto para cardíacos pero si decides viajar a la ciudad no puedes perdértelo. Se trata de la carretera de Transfagarasan. Construida en la época comunista, se utilizaron inmensurables cantidades de dinamita para tallar esta carretera de 2.000 metros de altura. Calificado por Top Gear como "el mejor camino de conducción del mundo", se trata de una carretera que cruza las montañas más altas de Rumania, las montañas Fagaras. Un camino sinuoso, de curvas cerradas donde la adrenalina se dispara a medida que subes la montaña. Tan solo el viaje en sí es impresionante pero si quieres que resulte perfecto conduce hasta la cima, súbete en el teleférico del lago Balea y olvídate por un momento del mundo obsersvando las vistas.

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